Tomás Cipriano de Mosquera, el presidente que quiso abolir las instituciones coloniales

Se cumplen 220 años del nacimiento de Tomás Cipriano de Mosquera. Fue cuatro veces presidente de la República. Sus administraciones se caracterizaron por promover el desarrollo económico, político y cultural y por protagonizar fuertes disputas en contra de la iglesia católica.

Por Alejandro García Hernández

Tomás Cipriano de Mosquera y Arboleda nació el 26 de septiembre de 1798 en Popayán en el seno de una acaudalada cercana al poder político de Colombia. Sus padres fueron José María Mosquera y Figueroa y María Manuela Arboleda Arrachea, fue el sexto de diez hermanos, entre los que se distinguieron Joaquín, presidente de la República, Manuel José, arzobispo de Bogotá, y Manuel María, diplomático.

Mosquera

Su padre gozaba de gran influencia sobre la vida económica y social de Popayán, por lo que simpatizaba con todos los que ejercían la gobernación, sin importar si eran realistas o patriotas. En 1813, Tomás ingresó al ejército republicano de Antonio Nariño como cadete, en el que participó en la batalla de Calibío de 1814. En abril de 1815 fue ascendido a subteniente y en 1816 a teniente y era ayudante del Batallón ‘Bravos del Socorro’. Cayó preso en la batalla de la Cuchilla de Tambo, pero fue liberado un año después gracias a las influencias de su padre y al pago de dinero. Marchó a Jamaica junto a su hermano Joaquín, en donde se encontraron con Simón Bolívar. Finalmente, regresaron al país en 1818.

En 1820, después de que los patriotas recuperaron a Popayán, Mosquera se volvió a unir al ejército como capitán de la primera compañía del batallón Cauca y poco tiempo después fue nombrado jefe civil y comandante de armas de Popayán. En 1821 fue primer adjunto al Estado Mayor General. En 1822 se casó con Manuela Arboleda y Arroyo.

José María Mosquera gozaba de gran prestigio social y de un gran patrimonio. Durante la guerra de independencia colaboró con ambos bandos. Ayudó a las tropas del Rey que huyeran hacia Popayán tras la batalla de Boyacá y cuando Simón Bolívar llegó a la ciudad en 1822 se reunió con él para ser aliados y apoyarse mutuamente. De forma que Mosquera se unió a la causa patriota y Bolívar nombró a su hijo, Tomás Cipriano de Mosquera, cómo su edecán, luego como su secretario general y lo ascendió a teniente coronel. Junto a Bolívar combatió en la batalla de Bomboná el 7 de abril de 1822.

En 1823 Bolívar designó a Mosquera como Jefe del Estado Mayor General del Departamento de Cauca, cargo en el que se ocupó de enviar tropas hacia pasto para apoyar al ejército patriota en la recuperación de la ciudad, ocupada por Agustín Agualongo, según Castrillón (2014).

El 1 de febrero de 1824 Simón Bolívar nombró a Mosquera como gobernador civil y militar de la provincia de Buenaventura, con sede en Barbacoas. Cómo gobernador se ocupaba de recoger y almacenar el oro de las minas bajo su jurisdicción para el Ejército del Sur. A su vez, administró las operaciones mineras de su familia en las regiones de Barbacoas y Timbiquí.

El 24 de junio tuvo que defender a la población del ataque del ejército realista Agustín Agualongo, el cual superaba en número al ejército que disponía Mosquera. La ciudad fue intensamente asediada e incendiada, las tropas de Agualongo fueron derrotadas, Agualongo quedó herido en una pierna y Mosquera recibió una grave herida en la mandíbula. Por sus actuaciones fue ascendido a coronel, pero su herida lo obligó a dejar transitoriamente el mando al coronel Francisco García.

Mosquera volvió a ocupar su cargo en enero de 1825, desde la cual continuó su campaña de someter a varias guerrillas que merodeaban por el río Santiago y la región ecuatoriana de Guayaquil, de acuerdo a Castrillón (2014).

El 7 de marzo de 1826 fue promovido a la intendencia de Gouayaquil, desde la cual apoyó la dictadura de Bolívar en toda la Gran Colombia. Sin embargo, la situación en Ecuador no fue fácil para Mosquera porque ya había movimiento que propendían por la desintegración de la Gran Colombia. Al año siguiente fue nombrado comandante general del Cauca y desempeñó la intendencia del Departamento, su labor consistía en vigilar la labor de Obando y a López y asegurar el territorio de posibles ataques de Perú. Desafortunadamente, Mosquera también tuvo que atender la situación de emergencia que ocasionó un terremoto en 1827.

Fracasada la Convención de Ocaña, el 13 de junio de 1828 los seguidores de Bolívar se sublevaron en todas las provincias, a excepción de Manatí y Coro, y proclamaron dictador a Bolívar. El 27 de agosto Bolívar produjo el decreto orgánico de la dictadura y el 25 de septiembre sufrió un atentado que provoco el inicio de una violenta persecución contra todos sus opositores. El mismo Santander fue acusado, encarcelado y desterrado por este hecho.

La situación obligó a Obando y a López a levantarse en armas en contra de la dictadura de Simón Bolívar y en defensa de la constitución de Cúcuta. De esta forma, se tomaron Popayán y Pasto. El 12 de noviembre de 1828 Obando y López se enfrentaron a Tomás Cipriano de Mosquera y lo vencieron en el combate de “La Ladera”.

En 1829, Bolívar ascendió a Mosquera como General de Brigada por colaborar en las negociaciones del tratado de paz con Perú, lo nombró jefe del Estado Mayor General del ejército de Bolívar y luego general en jefe del Ejército Nacional.

Posteriormente, Bolívar nombró a Mosquera como ministro plenipotenciario ante los gobiernos de Perú, Bolivia y Chile con la misión de perfeccionar los trámites del tratado de paz con Perú, arreglar el asunto de los límites, liquidar y cobrar créditos y contraer deudas. En 1830 viajó por Europa y los Estados Unidos, fue bien acogido en varias cortes y finalmente regresó al país en 1833.

Fue miembro del congreso entre 1834 y 1837. Tomás Cipriano presentó proyectos sobre la protección de los indígenas, la defensa de los pequeños agricultores del Cauca y la pensión de los servidores militares.

Guerra de los Supremos

En 1839, durante el gobierno conservador de José Ignacio de Márquez, se dio inicio a la Guerra de los Supremos. El conflicto civil se inicia en Pasto por la ley sobre la extinción de los conventos menores para destinar sus rentas a la instrucción pública, lo que produjo la insurrección de la ultra católica población de Pasto, apoyados por el gobernante ecuatoriano Juan José Flores y la Sociedad Católica de Bogotá.

Conforme a Gutiérrez (1993), el 31 de agosto de 1839 el general Pedro Alcántara Herrán derrotó en Buesaco la fuerza principal de los sublevados de Pasto. Después de la batalla, José Erazo fue capturado por informar los movimientos de las fuerzas del gobierno a los guerrilleros pastusos. Erazo pensó que se le apresaba a causa de su participación en el asesinato de Antonio José de Sucre en 1830, confesó el magnicidio y acusó al general José María Obando, el posible candidato opositor para las elecciones presidenciales del siguiente año, de ser el autor intelectual.

Lo anterior ocasiono que José María Obando se revelara argumentando que quería la unión de Ecuador y Nueva Granada bajo un sistema federal y llamó al pueblo ecuatoriano a unirse a esta causa derrocar al presidente Márquez. El presidente Márquez le solicitó al jefe de estado de Ecuador que enviase un ejército para confrontar a Obando y el General Herrán le prometió que sería recompensado con la cesión de territorios neogranadinos al Ecuador. Finalmente, las fuerzas combinadas de Flores y Herrán derrotaron a Obando en Huilquipamba.

El partido santanderista inició la Guerra de los Supremos argumentando que se levantaba en armas porque la intervención de Flores implicaba graves compromisos, que la acusación a Obando fue un montaje para que los bolivarianos ganaran las elecciones presidenciales, que el gobierno central se había rodeado de ‘godos’ por la persecución que había sufrido el General Francisco de Paula Santander y por las conductas represoras del gobierno.

Mosquera fue nombrado secretario de Guerra y Marina y como tal dirigió y triunfó en la guerra de los Supremos en 1840. Después de la guerra, Mosquera fue nombrado de nuevo como ministro plenipotenciario ante Perú, Chile y Bolivia. Bajo su gestión se liquidaron las deudas con Perú y Bolivia y celebró contratos de comercio con Chile.

Periodo presidencial

El 1 de abril de 1845 Mosquera llegó a la Presidencia gracias al apoyo de los ultraconservadores, terratenientes, esclavistas, antiguos bolivarianos y del clero, quienes comenzaban a denominarse conservadores. Mosquera se identificaba con ellos por su amistad con Simón Bolívar, su participación en las guerras de independencia y su ideal de unidad americana. Mosquera inició una transformación para abolir definitivamente las instituciones coloniales y en cambio establecer modernas instituciones económicas y políticas en Colombia.

Políticas económicas

Con el apoyo de su ministro de Hacienda, el liberal Florentino González, Mosquera trabaja muy duro para romper con la servidumbre de las instituciones coloniales, para ello abolió muchos de los impuestos coloniales que aún existían, hizo la descentralización fiscal e introdujo modificaciones al plan orgánico de la Hacienda Nacional.

Mosquera y González estaban convencidos de que la prosperidad de la Nación sólo se lograría estableciendo el librecambio para exporta bienes agrícolas y mineros, e importando bienes manufacturados. Por ello dictó una ley que bajaba los aranceles de aduana. Esta ley ocasionó la oposición de los artesanos liderados por Ambrosio López, quienes en octubre de 1847 fundaron la Sociedad de Artesanos de Bogotá para pedir al gobierno el alza de los aranceles en las manufacturas que se hacían en el país, conforme a Urrutia (1984).

El sistema monetario fue reformado de un sistema colonial al sistema de partida doble, se instauró el sistema métrico decimal para pesas y medidas, y se reguló la circulación de la moneda con la creación de la unidad monetaria del Real de Plata.

La alcaldía de Mosquera afirma que se planteaba la fundación de un banco con el ánimo de aligerar las operaciones comerciales, se proyectaba la reorganización de las salinas, la extinción de los monopolios, especialmente el del trabajo y una serie de medidas para acabar con el proteccionismo de estado.

El cambio más notable fue la transformación de la industria del tabaco, que pasó de ser un monopolio estatal a declararse su libre cultivo desde el primero de enero de 1850. Esto ocasionó una gran inversión privada en el sector que logró una exportación a mayor escala, pero a su vez privó al Estado de una de sus fuentes tradicionales de ingresos.

Con el fin de aliviar el presupuesto y poder destinar fondos para las grandes obras que tenía proyectadas redujo gradualmente el pie de fuerza del ejército y suprimió la marina porque sus unidades se hallaban en mal estado y causaban enormes erogaciones fiscales al Estado, según Vásquez.

Mosquera consideraba que la construcción de vías de comunicación promovía el progreso material de país. Por ello reorganizó la navegación a vapor por el río Magdalena y Dique, lo que disminuye el costo del transporte e impulsó el desarrollo económico.

Mosquera ordenó la construcción del primer ferrocarril del país, el interoceánico panameño, construyó nuevas carreteras y desarrollo mejores vías en el Quindío, de acuerdo a Thema (1991).

Religión

Mosquera dictó la ley del 25 de abril de 1845 que reconocía que los funcionarios, corporaciones y empleados eclesiásticos podían responder ante la ley por los actos que cometían en el ejercicio de sus funciones eclesiásticas, esta ley suscitó la protesta del papa Gregorio XVI y del expresidente Herrán.

Otro proyecto estableció la conversión en deuda pública de los bienes de la Iglesia, sus comunidades religiosas, de sus colegios y sus establecimientos de beneficencia y la amortización de bienes de manos muertas en provecho de la educación popular. Conforme a Vásquez, Mosquera propuso una ley contra la inmovilidad de los censos, y enunció el principio: “Tierra para los que la trabajan, y renta para los que no están destinados a producción”.

Educación

Mosquera estableció la educación laica y la impulsó al promover la inmigración de extranjeros intelectuales y profesores para la conformación de un grupo de científicos y técnicos que se encargarían de cambiar el panorama cultural heredado de la Colonia, y de las enseñanzas de diversas ciencias, particularmente en las ciencias aplicadas. Entre estos se destaca la llegada de Manuel Ancízar, Agustín Codazzi, Thomas Reed, José Éboli, Antonio Poncet, Carlos Segismundo de Greiff y Estanislao Zawadsky.

Tomás Cipriano de Mosquera creó el Colegio Militar que dictó las primeras clases de ingeniería en Colombia y formó los primeros Ingenieros Oficiales y Civiles del país. Esta institución funcionó continuamente hasta el golpe de estado de Melo provocó el cese de sus actividades.

Vásquez afirma que en enero de 1848 se instaló el Instituto Caldas, con la asistencia y participación de las personas más destacadas de la cultura, la industria, la política y la Iglesia. La finalidad de este instituto era fomentar la cultura, la administración pública, los trabajos científicos, las comunicaciones y el desarrollo del país en general. Se organizó la nomenclatura urbana de Bogotá y se publicó por primera vez el censo o Estadística General de la República.

Mosquera decretó la organización de la Comisión Corográfica bajo la dirección de Agustín Codazzi, la cual inició sus labores durante la administración de José Hilario López. La Comisión se encargó de recolectar aspectos sociales, económicos, culturales y estadísticos de la Nueva Granada y sus provincias, así como de levantar el mapa del país. Por sus proyecciones y frutos se convirtió en una prolongación de la Expedición Botánica. La comisión continuó funcionando hasta que Agustín Codazzi murió el 7 de febrero de 1859, por lo que el presidente Mariano Ospina Rodríguez decidió terminarla. No obstante, la comisión logró sentar las bases científicas de la nación.

Otras obras de importancia

Mosquera contrató al arquitecto Thomas Reed para que proyectara y dirigiera la construcción del Capitolio, sede del Congreso Nacional. También construyó nuevos hospitales, aumentó la participación política en la vida civil a los nuevos grupos sociales y a los grupos marginado, intensificó la política iniciada desde la década de los años veinte, de parcelar las tierras comunales indígenas y suscribió el Tratado Mallarino-Bidlack que garantizaba la soberanía de Colombia sobre Panamá y la protegía de las potencias europeas.

El gobierno de Mosquera promovió un poderoso impulso progresista. Con sus reformas económicas se buscaba promover el progreso material del país al garantizar el mercado libre, promover el crecimiento de las empresas privadas, construyendo vías de comunicación y establecimientos científicos de las artes, los oficios, la agricultura y la minería.

También se buscó garantizar la paz pública bajo el imperio de las leyes, la unión, la fraternidad, la tolerancia política, civil y religiosa, la educación y las libertades de expresión, catedra y comerciales.

Todas estas reformas económicas, políticas y religiosas del gobierno de Tomás Cipriano de Mosquera, lo alejaron del grupo político que lo había apoyado en las elecciones para presidente, según Vásquez.

Retiro de la política

El 31 de marzo de 1849 Mosquera entregó la presidencia a José Hilario López y viajó a Nueva York para dedicase a los negocios de familia. Allí creó una casa comercial llamada Mosquera Herrán Ltda., con oficinas en Panamá, Nueva York y Washington. La casa comercial no tuvo un futuro prometedor y años después fue necesario cerrarla debido a una inminente quiebra, de acuerdo a Vásquez.

De esta época es la redacción de su “Memoria sobre geografía física y política de Nueva Granada”, publicada en 1882. Las inquietudes científicas de Mosquera se reflejan en los títulos que adquirió a través de las sociedades científicas latinoamericanas y europeas: miembro honorario de la Sociedad de Agronomía de París, corresponsal del Instituto Histórico y Geográfico del Brasil, miembro fundador de la Sociedad Real de Antigüedades del Norte de Dinamarca, entre otros. Su labor científica se sustentaba en las observaciones y apuntes que hacía durante sus viajes y campañas militares, y en estudios comparativos de las diversas lecturas de geógrafos, astrónomos, botánicos, naturalistas y mineralogistas, fundamentalmente los de la Expedición Botánica y algunos científicos europeos, conforme a Vásquez.

Golpe de Estado de Melo

Durante el gobierno de Obando, los liberales gólgotas y conservadores se unieron para controlar el congreso y expedir la constitución de 1853. Los draconianos no estuvieron de acuerdo con esta constitución porque no habían participado en su sanción y consideraban que iba en desmedro de sus intereses.

Liderados por el general José María Melo, dieron un golpe de Estado el 17 de abril de 1854 por la reivindicación de sus intereses. En respuesta, los liberales Gólgota y los conservadores se unieron para iniciar la guerra civil de 1854. Esta guerra se caracterizó por ser un enfrentamiento clasista entre los sectores populares y la clase alta.

En esta guerra, los generales Tomás Cipriano de Mosquera, José Hilario López y Pedro Alcántara Herrán organizaron sus ejércitos para colaborar entre sí, logrando irrumpir en la ciudad y derrocar la dictadura de Melo el 4 de diciembre de 1854.

Mosquera abandonó el partido conservador porque consideraba que los hombres que se apoderaron de su mando no buscaban el bienestar, la libertad y el orden de la república. Por el contrario, querían establecer un régimen tiránico por razones clasistas e intereses familiares, envidiosos y ambiciosamente vulgares. Posteriormente, Mosquera ocupó su curul en el Congreso y en 1858, como presidente del Congreso, participó en la elaboración de la Constitución de aquel año.

La constitución de 1858 estableció un régimen federal que permitía que otros Estados independientes formaran parte de la confederación. Se establecía que los Estados tienen competencia sobre todo lo no atribuidos por la Constitución al gobierno central, que los Estados tenían la obligación de entregar las personas que hayan cometido un delito en otro Estado y que el presidente no podía ser reelegido en el período inmediato. La Confederación reconoce y garantiza la separación de poderes, la seguridad nacional, los derechos a elegir y a ser elegido a hombres mayores de veintiún años y a los que no teniendo esta edad sean o hayan sido casados, a la seguridad personal, la paz, la educación, el acceso a la justicia, la propiedad, al trabajo, de petición, a reclamar sus derechos, a la igualdad y a las libertades religiosa, de expresión, de imprenta, de desplazamiento, de asociación pacífica, de empresa y de comercio, a las garantías legales a quien se sospeche, se ha acusado o condenado por cometer un delito o este privado de su libertad y a limitar los derecho sólo conforme a las leyes y para proteger los derechos de los demás y de la comunidad. Prohíbe la esclavitud y las injerencias arbitrarias o ilegales en su domicilio y correspondencia.

Mosquera se presentó a las elecciones presidenciales de 1857, las cuales ganó Mariano Ospina Rodríguez. En septiembre de 1858, el presidente Ospina nombró a Mosquera como gobernador del Estado del Cauca para evitar su oposición. Por el contrario, Mosquera aprovechó su cargo para planear una conspiración en contra del presidente. Mosquera nombró a José María Obando cómo jefe del ejército caucano y atrajo la simpatía de los liberales

El General Mosquera acusó a Ospina Rodríguez de adelantar una política conservadora, centralista y clerical. En primer lugar, Mosquera consideraba que la ley del 8 de abril sobre el sistema electoral establecía controles a las elecciones de los estados que le restaba autonomía a las regiones e iba en contra de los principios del federalismo.

Vásquez afirma que Mosquera también crítico la ley del 10 de mayo, orgánica de la Hacienda, porque autorizaba al poder ejecutivo a que, cuando juzgara necesario, nombrara Distritos de hacienda en cada estado, regidos por un intendente con amplísimas facultades. Mosquera y los liberales defendía la autonomía administrativa y la base de la Federación. Sin embargo, no dejaron que el poder inmanente del Estado cumpliera con su obligación de manejar los intereses de la Nación y sus relaciones internas y externas.

El 8 de mayo de 1860 Tomás Cipriano de Mosquera y José María Obando declararon separado el Estado del Cauca de la confederación Granadina e iniciaron una guerra civil en contra del gobierno de Mariano Ospina Rodríguez. Mosquera se proclamó Supremo Director de la Guerra.

El 10 de septiembre de 1860 los Estados de Cauca y Bolívar celebraron un “pacto provisorio” por medio del cual ambos estados declaran su unión. Durante la Guerra, Mosquera creó el Estado de Tolima desprendiéndola del Estado de Cundinamarca para ganarse el apoyo de sus pobladores, según Tirado (1984).

Segundo periodo presidencial

A finales de 1860 José Hilario López decidió apoyar a Mosquera y a Obando porque Ospina se negó a aceptar la “Esponsión de Manizales”. Finalmente, ocuparon Bogotá el 18 de julio de 1861, derrocaron al Presidente Ospina y se proclamó a Tomas Cipriano de Mosquera como presidente provisional, pero el General Obando murió durante la guerra.

El 20 de septiembre de 1861, con la rebelión casi triunfante en todo el país, los Estados de Bolívar, Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Magdalena, Santander y Tolima celebraron el “Pacto de unión” por medio del cual se unen y forman una nación llamada Estado Unidos de Colombia. Mosquera quiso revivir la obra política de la Gran Colombia, pero al no poder hacerlo al menos conservó el nombre de Colombia.

Mosquera era el personaje con mayor poder político del momento por ser el presidente provisorio de la Unión y miembro principal de la Convención de Rionegro, esto generó que durante la convención de Rionegro los liberales gólgotas o radicales, sector mayoritario de la convención, buscaran limitar el poder de Mosquera por medio de la constitución.

La constitución de 1863 estableció un régimen federal democrático bajo el nombre de “Estados Unidos de Colombia” con la obligación de mutua, recíproca y efectiva ayuda que garantiza la separación de poderes, la separación de iglesia y Estado y la seguridad nacional. La constitución estableció la obligación de negociar con Ecuador y Venezuela para lograr la Unión voluntaria entre las naciones. Establecía que los Estados tienen competencia sobre todo lo no atribuidos por la Constitución al gobierno general, el funcionamiento de la Corte Suprema, una moneda común, que las comunidades, corporaciones, asociaciones y entidades religiosas no podían adquirir bienes raíces ni imponer contribuciones, que los Estados tenían la obligación de entregar las personas que hayan cometido un delito en otro Estado. La confederación establece que el reconocimiento y garantía de los derechos individuales es la esencial e invariable de la Unión entre los Estados. Se reconoce y garantiza el derecho de gentes, los derechos a la herencia, propiedad, paz, desplazamiento, a la vida, a la seguridad personal, al trabajo, a la igualdad, a la educación, de petición, a reclamar sus derechos y al acceso a la justicia, a las libertades de imprenta, de prensa, de expresión, de empresa, de comercio, de asociación pacífica, de tener armas y municiones y de religión, a las garantías legales a quien se sospeche, se ha acusado o condenado por cometer un delito o este privado de su libertad y a limitar los derecho sólo conforme a las leyes y para proteger los derechos de los demás y de la comunidad. Se prohíbe que la finca raíz sea saca a perpetuidad de la libre circulación y que se le imponga censos a perpetuidad, la esclavitud, la pena de muerte, la pena de prisión superior a diez años y las injerencias arbitrarias o ilegales en su domicilio y correspondencia.

El Presidente de la Unión era elegido por la mayoría de votos de los Estados y no podía ser reelegido en el período inmediato. Cada Estado tenía derecho a un voto, el cual era el que escogiera la mayoría relativa de sus respectivos electores. Los Estados eran libres de reconocer el derecho a votar de la forma que quisieran. El período de duración del Presidente de los Estados Unidos, los Senadores, Representantes y del Procurador general de la Nación era de dos años, el de los Magistrados de la Corte Suprema federal era de cuatro años.

La constitución debilitó tanto al poder ejecutivo que los posteriores gobernantes no pudieron ejecutar obras ni implementar planes de gobiernos coherentes porque tenía poderes limitados, sus periodos eran muy cortos y no podían reelegirse.

Mosquera fue presidente provisorio de la Unión desde el 18 de julio de 1861 hasta el 10 de febrero de 1863. Mosquera lanzó nuevos ataques a la estructura ideológica, administrativa y económica de la Iglesia para desmontar el Estado colonial.

El gobierno dictó el decreto del 20 de julio de 1861 sobre tuición o guarda de cultos, el cual, bajo pena de destierro, obligaba a los curas a presentar autorización del poder civil para poder ejercer el culto religioso. Esta Ley pretendía evitar que los sacerdotes provocaran revueltas usando su influencia sobre las masas. Finalmente, fue derogada por el presidente Murillo Toro.

Mosquera dictó el decreto del 9 de septiembre de 1861 sobre desamortización de bienes de manos muertas argumentado que la Iglesia había concentrado muchos bienes raíces prometiendo a los moribundos el descanso eterno y a su vez el capital que acumulaban salía del país para enriquecer a corporaciones eclesiásticas extranjeras.

Mosquera consideraba que lo anterior era un obstáculo para el progreso del país porque no permitía la transferencia de la propiedad privada, la inversión y la circulación del capital en el país. Por ello, Ese decreto proclamó que la nación era dueña de todas las propiedades, bienes, derechos, acciones, capitales de censo, usufructo y servidumbre que tiene o administre la iglesia, sus corporaciones y sus establecimientos educativos, de beneficencia o de caridad. Mosquera también expulsó a la Compañía de Jesús del territorio colombiano al acusarlos de participar en la guerra al lado del partido conservador.

El 5 de noviembre se expidió un decreto que declaraba la extinción de las comunidades religiosas que se opusieran a la desamortización. Todas estas acciones provocaron la protesta del Papa y la excomunión del presidente Mosquera.

La Convención de Rionegro, instalada en mayo de 1863, infligió fuertes críticas a los proyectos de Mosquera quien atacó abiertamente sus políticas anticlericales, las cuales fueron matizadas a través de un proyecto de ley presentado por los liberales Salvador Camacho Roldán, Bernardo Herrera y Justo Arosemena.

Tomas Cipriano de Mosquera dictó el decreto de 24 de agosto de 1861 por medio del cual se reabrió el Colegio Militar y creó la Escuela Politécnica para la enseñanza de la ingeniería, las cuales fueron el origen legal de la actual Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Colombia. Adicionalmente, decreto la amnistía a todos los presos políticos.

Tercer periodo presidencial

El 14 de mayo de 1863, la Convención eligió como presidente de los Estados Unidos de Colombia a Mosquera, por lo que realmente fue la ratificación del cargo que ya venía desempeñando como presidente provisorio de la Unión.

Mosquera tuvo que enfrentar una guerra con el Ecuador por la invasión de Juan José Flores en el Sur del país. Mosquera asumió el mando de las tropas colombianas, enfrentó el conflicto y derrotó a los ecuatorianos el 6 de Diciembre de 1863 en la batalla de Cuaspud. El Congreso creó para él en 1864 el título de Gran General por salvar la integridad de la nación.

Esta victoria le sirvió para recuperar un poco su disminuido prestigio, al recibir reconocimiento y simpatías de parte del cuerpo diplomático del gobierno. El 10 de abril entregó el poder al doctor Manuel Murillo Toro.

Terminado el periodo presidencial, se salvó de un atentado contra su vida y fue nombrado ministro plenipotenciario en Francia, Inglaterra, Holanda, Prusia, Rusia e Italia, para proteger su vida y para alejarlo de la acción política o armada. En Londres escribió su segunda obra de geografía “Compendio de Geografía General, Política, Física y Especial de los Estados Unidos de Colombia”, publicada en 1866, y su “cosmogonía”.

Cuarto periodo presidencial

Mosquera fue electo por cuarta y última vez como presidente de la República en 1866, gracias al apoyo del liberalismo “popular”, el de los antiguos draconianos y artesanos. Se posesionó en el cargo el 20 de mayo de 1866.

Mosquera dictó un decreto que ordenaba una investigación sobre la manera como se había llevado a cabo los remates de bienes desamortizados y la titulación de baldíos durante la administración anterior porque consideraba que el gobierno de Manuel Murillo Toro, por descuidado, falta de vigilancia y preferencias, permitió que los bienes desamortizados y los baldíos quedaran en manos de unos cuantos.

Este decreto alarmó a sus enemigos, especialmente a los liberales, en cuyas filas se hallaban muchas personas beneficiadas en la compra de inmuebles pertenecientes al estado y a los bienes de manos muertas enajenados. Por lo cual la prensa liberal y conservadora comenzaron a oponerse fuertemente al gobierno, de acuerdo a Vásquez.

Mosquera reinició su política anticlerical e intervencionista en lo político y en lo económico. Le prohibió a la Iglesia cobrar coactivamente al pueblo diezmos a campesinos, con la amenaza de castigos espirituales, conforme a Gutiérrez (1991).

Cataño (2013) afirma que durante el gobierno de Mosquera se adelantaron dos conflictos bélicos en el continente americano, la guerra de la Triple Alianza y la Guerra hispano-sudamericana, Mosquera propuso una reunión de los países sudamericanos para lograr el cese de ambos conflictos, la cual no se efectuó por los países de la Triple Alianza.

La primera fue un conflicto que adelantó Brasil, Argentina y Uruguay en contra de Paraguay, Mosquera y su secretario del Interior y Relaciones Exteriores, José María Rojas Garrido, enviaron una protesta y lo deploraba porque consideraba que destruía la autonomía e independencia de un país hermano y conducía a la desmembración territorial ‘de una nación soberana en nuestro continente, según Castaño (2013).

El segundo conflicto enfrentó a España contra Chile, Perú, Ecuador y Bolivia por las islas guaneras. Colombia mantuvo una política de neutralidad durante el conflicto para cumplir un acuerdo hecho con Inglaterra y Estados Unidos, pero el presidente quería apoyar a los países sudamericanos. Para ello adelantó negociaciones secretas para una alianza bélica y adquirió el barco de guerra “El Rayo”. Mosquera fue criticado por sus opositores porque consideraban que dicho acto conducía a declararle la guerra a España y a entorpecer las relaciones con Inglaterra y Estados Unidos. Por el contrario, Mosquera consideraba trascendental la unión de todos los americanos para derrotar los enemigos comunes de las repúblicas americanas.

Estas circunstancias entablaron una pugna entre Mosquera y el Congreso, que obligó a Mosquera a cerrar el Parlamento mediante decreto ejecutivo del 29 de abril de 1867, para evitar que lo derrocaran, y estableció la censura de la prensa. Las medidas no tuvo resultados favorables, por el contrario recrudeció la guerra en los estados de Santander y Antioquia, y sus opositores lograron volver contra él a oficiales claves de la Guardia Nacional.

Finalmente, el 23 de mayo, justamente un año después de su posesión, un grupo de conspiradores derrocaron a Mosquera por un golpe de Estado y entregaron el poder al General Santos Acosta. Mosquera fue puesto preso en el Observatorio Astronómico de Bogotá y el Congreso le hizo un juicio de responsabilidades por traición a la patria, abuso de autoridad, errores administrativos, etc. Fue condado a tres años de destierro y a la pérdida de los derechos políticos.

Últimos años de vida

Mosquera viajó a Lima y regresó a Popayán el 3 de enero de 1871, a los 73 años. En 1872 contrajo segundas nupcias con María Ignacia Arboleda a quien le llevaba una diferencia de 44 años de edad.

Fue nombrado presidente del Estado Soberano del Cauca, cargo que ocupó hasta 1873. En 1876 ocupó una curul en el Senado en representación del Cauca, desde donde colaboraría con los radicales en la guerra de 1876-77 contra los conservadores. Finalmente fue alcalde de la población de Coconuco. Después se retiró a su hacienda Coconuco en Puracé, Cauca. Allí murió el 7 de octubre de 1878, a los 80 años de edad.

A lo largo de su vida Mosquera quiso garantizar que todas las personas del país pudieran gozar de sus derechos y libertades individuales. Por ello apoyó un sistema política federalista y un sistema económico libre cambista que permitiera que todas las regiones del país podrían lograr su desarrollo económico, evitando que la riqueza se concentrara en algunos centros urbanos. A su vez, quiso que en el país se viviera con verdadera tolerancia política, civil y religiosa y que sus habitantes eligieran hombres que se preocuparan por el progreso del país y por el bienestar de las clases más pobres.

Bibliografía

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