José Manuel Marroquín, el presidente que le costó a Colombia la pérdida de Panamá

El político conservador nació el 6 de agosto de 1827. Se cumplen 190 años de su natalicio. Fue jefe de Estado entre 1900 y 1904. Su gobierno es considerado de los más nefastos en la historia de Colombia. Durante su período el país vivió la guerra de los Mil Días, se dividió el territorio, la economía alcanzó altos niveles de inflación y su administración fue corrupta. Su único logro fue la reforma a la educación.

Por Alejandro García Hernández

José Manuel Marroquín hizo sus primeros estudios en la escuela de Mateo Esquiaqui y luego pasó al Seminario Conciliar de Bogotá, donde siguió los cursos de literatura y filosofía. Estudió Derecho en el Colegio de San Bartolomé pero no llegó a graduarse.

En esta época, la política de “orden” de la regeneración había excluido y reprimido a los liberales desde 1886. Para ello, de acuerdo a Fischer (2001) la Constitución Política de 1886 estableció un gobierno centralista y autoritario con amplias facultades, entre las cuales se encontraban:

  1. Nombramiento directo de los gobernadores por parte del Presidente. Lo que significó que en las regiones no se celebrarían elecciones electorales, cómo se venían haciendo.
  2. Nombramiento directo de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y de los Tribunales.

Las anteriores facultades desaparecieron toda la autonomía de las regiones y de la rama judicial del Estado, las cuales eran reconocidas por los anteriores gobiernos liberales radicales.

Con la Constitución de 1886 se mantuvo el sistema de elecciones libres para el congreso. Sin embargo, Rodríguez (1973) afirma que el fraude electoral y la represión violenta no permitieron la participación de los liberales en el congreso, ni en ningún puesto público. Vea el Perfil de Carlos Holguín Mallarino, el presidente que regaló el ‘tesoro Quimbaya’

Para el momento, Rafael Uribe Uribe representaba la única curul liberal en el congreso, se había limitado la libertad de expresión de los periódicos y se dieron amplias facultades de detención a la policía nacional.

En este ambiente de hostilidad convivieron el conservador Rafael Reyes y el liberal Benjamín Herrera, dos de los mejores generales en la historia del país.

Los liberales se levantaron contra el régimen Conservador y dieron inicio a la guerra civil de 1895. Desafortunadamente para los liberales, su mejor General, Benjamín Herrera, se encontraba preso por defender sus ideales. Mientras los conservadores fueron liderados por el General Rafael Reyes. La derrota de los liberales fue inevitable.

El ascenso de Marroquín a la Presidencia

Según Melo (1996) la persecución a los liberales produjo que los conservadores se dividieran entre partidarios del gobierno o nacionalistas y opositores o conservadores históricos.

Los conservadores históricos pidieron las siguientes políticas durante la regeneración: adoptar leyes de prensa, elecciones menos represivas, suspensión de las facultades extraordinarias del Presidente, abandono de la política aduanera de altas tarifas proteccionistas y objetaba los elementos básicos de la política económica regeneradora.

Los conservadores históricos se desilusionaron con la regeneración debido a que no había logrado una paz sólida y la administración se había convertido en dispensadora de favores económicos.

Según Fischer (2001) en 1898 los conservadores históricos y nacionalistas se unieron para elegir como presidente de la República a Manuel Antonio Sanclemente, miembro de los conservadores nacionalistas, y como vicepresidente a José Manuel Marroquín, miembro de los conservadores históricos.

Sin embargo, ninguno de los dos era apto para gobernar. Por un lado, el presidente Sanclemente tenía 82 años y padecía problemas seniles. Mientras que el vicepresidente Marroquín era un hombre de 70 años, con sentido simplista que nunca había salido de Bogotá, lo que limitaba su conocimiento de las regiones del país y del mundo en general.

Debido a que el presidente no se pudo posesionar por problemas de salud, se encargó el gobierno a Marroquín  del 7 de agosto al 3 de noviembre de 1898.

Según Melo (1996), en este período el vicepresidente derogó la ley de facultades extraordinarias, adoptó una ley de prensa y una ley del sistema electoral menos represiva.

Estas medidas propias de los conservadores históricos aceleraron la posesión del presidente Sanclemente. Sin embargo, de acuerdo a Fischer (2001) la senilidad del presidente no lo permitió gobernar y dejó que su vicepresidente asumiera el cargo.

Según Kalmanovitz (1984) la guerra de los Mil Días inició el 17 de octubre de 1899 por la exclusión de los liberales en el poder desde 1886 y la negligencia del gobierno de asumir la crisis de los cafeteros ocasionada por la caída de las cotizaciones internacionales de 1896. Además en ese período al situación empeoró al establecerse un impuesto a las exportaciones.

Según Mitchell (2015) el 31 de julio de 1900 el vicepresidente Marroquín derrocó al presidente Sanclemente, en un golpe de Estado apoyado por el ejército y los conservadores históricos, con la excusa de que el presidente Sanclemente no se encontraba en las condiciones para afrontar la guerra.

El Presidente Marroquín en la Guerra de los Mil Días

Con ocasión de la guerra, el presidente Marroquín realizó grandes gastos en la compra de las dotaciones modernas para el ejército. Por el contrario, el ejército liberal era conformado en su mayoría por campesinos con el armamento viejo que tenían de las anteriores guerras civiles.

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Retrato de Marroquín, pintado por Coriolano Leudo en 1924, junto a la tumba del ex presidente. Foto: Prospectiva en Justicia y Desarrollo

Pese a esta absoluta desproporción en la dotación de los ejércitos, el gobierno conservador no pudo ganar la guerra debido a que el ejército liberal contaba con uno de los mejores generales de la época, el General Benjamín Herrera.

Por el contrario, el General Rafael Reyes, quien era considerado como el más capaz de los conservadores, no participó en la guerra por ser disidente del gobierno.

Según Fischer (2001) Estados Unidos tenía altos intereses en adquirir los derechos para la construcción del Canal de Panamá. De este modo, el presidente Marroquín mandó al entonces jefe de Relaciones Exteriores Carlos Martínez Silva a negociar las condiciones para la construcción del Canal por parte de Estados Unidos.

Cuando las partes llegaron a un acuerdo preliminar, el presidente Marroquín desautorizó a su representante y en su lugar envió a su ministro de Guerra José Vicente Concha. Cuando este llegó a otro acuerdo preliminar, el presidente Marroquín desautorizó de nuevo a su representante.

Según Patiño (2010) Estados Unidos y Gran Bretaña firmaron en mayo de 1901 el tratado Hay-Pauncefotese, el cual declaraba el istmo de Panamá como “zona de importancia comercial”. El tratado permitía la intervención de Estados Unidos en Panamá porque la guerra civil Colombia ponía en riesgo el comercio internacional.

El 20 de Noviembre de 1901, el ejército liberal se tomó la ciudad de Colón. Con base en el tratado Hay-Paincefotese, Estados Unidos desembarcó en la ciudad de Colón el 25 de Noviembre de 1901 argumentando que el gobierno conservador no era capaz de asegurar el transporte a través de Istmo. De este modo, el 28 de Noviembre las tropas liberales cedieron la ciudad a los estadounidenses y el 3 de diciembre el ejército estadounidense se retiró de Panamá.

Según Fisher (2001), el desembarco del ejército estadounidense en Colon indignó a toda la nación, sin embargo el presidente Marroquín nunca protestó por esa violación a la soberanía nacional.

El 3 de febrero de 1902 el General Benjamín Herrera, en un acto de defensa de la soberanía nacional, pidió declarar neutral las ciudades de Colón, Panamá y la línea férrea, a lo que no accedió el gobierno conservador.

Tras la aplastante victoria liberal en la batalla de Aguadulce bajo el mando del General Benjamín Herrera, el ejército conservador se retiró a las ciudades de Colon y Panamá.

Según Rodríguez (1973), el presidente Marroquín se comprometió con los Estados Unidos en firmar el tratado sobre la construcción del canal, con la condición de que Estados Unidos desembarcará sus marines en Panamá. De esta manera, se planeó que el desembarque se realizase con la excusa de defender la línea férrea y en la realidad las tropas estadounidenses lideraran la ofensiva contra el ejército liberal.

Según Rodríguez (1973) Estados Unidos desembarcó sus marines en Panamá a bordo del acorazado Wisconsin. Antes de iniciar alguna ofensiva, el gobierno norteamericano decidió ofrecer la mediación a las partes para resolver el conflicto.

Según Rodríguez (1973) para este momento el General Benjamín Herrera contaba con el ejército más poderoso y disciplinado que se haya visto en una revolución americana, en total contaba con 9.000 soldados armados con rifles, cuatro buques de vapor, 27 veleros, cañones y ametralladoras. La mayor parte de este armamento fue quitado al ejército conservador.

Por su parte, el gobierno conservador no estaba en condiciones financieras y militares para continuar la batalla. Por lo que al General Herrera sólo le quedaba machar sobre Bogotá para ganar la guerra.

Sin embargo, si el General Benjamín Herrera iniciaba su marcha sobre Bogotá, Estados Unidos se apropiaría de Panamá. Ante la violación de la soberanía nacional, en un acto patriótico el General Benjamín Herrera rompió su espada, diciendo “La patria por encima de los partidos”, dando así prioridad a la integridad del territorio nacional antes que ganar la guerra para los liberales.

De esta manera se firmó el tratado de Wisconsin, llamado así por ser firmado en el acorazado estadounidense. En dicho tratado el gobierno se comprometió a asegurar elecciones transparentes al Congreso, garantizar la libertad de los prisioneros de guerra y políticos que se acogieran al acuerdo, amnistiar a los liberales que participaron en el conflicto, amortizar el papel moneda y pagar un barco de los liberales que sería adquirido por el gobierno. Después de la firma del tratado de paz, las tropas norteamericanas se retiraron de Panamá.

El decreto 1718 del 24 de noviembre de 1902 declaró indultados a todos los individuos que participaron en la guerra y se dispuso la cesación de las hostilidades. El 1 de junio de 1903 fue levantado el estado de sitio.

La guerra acabó de arruinar la economía nacional, puso al país frente a numerosos y graves problemas económicos y sociales. La inflación llegó a su plenitud y motivó la desconfianza tanto exterior como interior.

Según Kalmanovitz (1984)  la guerra ocasionó trascendentales cambios al partido liberal, puesto que abandonaron los ideales federalistas y del libre cambio, y se concentró en defender los ideales de una economía proteccionista que permitiera desarrollar la industria propia del país.

La separación de Panamá

Según Fischer (2001), con el fin de la guerra el gobierno estadounidense exigió  la conclusión de las negociaciones sobre el canal de Panamá. Finalmente, se firmó el tratado Herrán-Hay.

Sin embargo, el Congreso conservador decidió no ratificar el tratado, queriendo una compensación más alta a la reconocida. Mientras se discutía dicha decisión, Estados Unidos amenazó a Colombia diciendo que lamentarían no ratificar el tratado.

De esta forma, según Fischer (2001), Estados Unidos decidió colaborar con la separación de Panamá y reconocerla como nueva nación, pues consideró que era la forma más efectiva de construir el canal.

Panamá se separó de Colombia el 3 de Noviembre de 1903. Según Rodríguez (1973), el territorio nacional se unió en un profundo sentimiento de indignación. Incluso el invicto General Benjamín Herrera ofreció sus servicios al gobierno para la recuperación de Panamá.

Intentos de recuperar a Panamá

Conforme a Sánchez y Uribe (1993), el gobierno de Marroquín diseñó tres estrategias para la recuperación de Panamá. En primer lugar, protestó por la violación de los principios de derecho internacional por parte de los Estados Unidos. La segunda medida fue bélica, cuando designó al General Rafael Reyes como comandante del ejército del Atlántico, el Pacífico y Panamá, con la misión de marchar hacia el istmo. Como último acto tomó medidas diplomáticas en las que se comprometía de nuevo a ratificar el tratado Herrán-Hay.

Sin embargo, dichas medidas no tuvieron oportunidad de rendir frutos. Las medidas internacionales no prosperaron porque el mundo era consciente de la necesidad del canal de Panamá para el comercio internacional, de la inestabilidad política de Colombia, generadora de guerras civiles, y de la falta de compromiso del entonces gobierno de Marroquín.

En segundo lugar, las medidas bélicas no tuvieron oportunidad de prosperar debido a que Estados Unidos movilizó al USS Mayflower (PY-1) y diez barcos de guerra para evitar el desembarque del ejército colombiano en Panamá.

Para la época, la mayor fuerza Naval colombiana era la que había constituido el General Benjamín Herrera durante la guerra de los Mil Días, en consecuencia era imposible para Colombia librar una guerra Naval con Estados Unidos.

El General Rafael Reyes abandonó todas las medidas bélicas y optó por medidas diplomáticas para la recuperación de Panamá. De esta forma, Reyes no se dejó llevar por los apasionados que querían una guerra a muerte y evitó la masacre de los soldados colombianos.

Las medidas diplomáticas en las que Colombia se comprometía de nuevo a ratificar el tratado Herrán-Hay confirmaron la posición de Estados Unidos en la que argumentaba que Colombia no deseaba firmar el tratado para la construcción de Canal de Panamá, porque estaban deseosos de una mayor compensación.

Por lo anterior, Estados Unidos tomó una posición inflexible y nada se pudo obtener de las negociaciones diplomáticas sostenidas por el General Rafael Reyes.

Consecuencias de su gobierno

Según Mesa (1984) el gobierno de Marroquín fue incapaz de dirigir la defensa, la hacienda pública y las relaciones internacionales.  Su lamentable y negligente política diplomática en las negociaciones del canal de Panamá provocó la separación de ese país.

El gobierno de Marroquín se caracterizó por su alta corrupción, según Kalmanovitz (1984). Por otro lado, para afrontar el déficit fiscal, el presidente Marroquín autorizó la desaforada emisión del papel moneda, traducido en una de las peores inflaciones en la historia de Colombia.

La limitada visión del presidente Marroquín no le permitió comprender la transcendencia del canal de Panamá en el comercio internacional para Estados Unidos y el mundo, lo que produjo que no atendiera el asunto con la prioridad debida.

En efecto, el gobierno de Marroquín demostró múltiples veces que Colombia no ofrecía las condiciones necesarias para asegurar la inversión de Estados Unidos, debido a la falta de diligencia del gobierno, la inestabilidad política, la alta inflación y la corrupción en la administración del Estado.

En el gobierno de Marroquín se fundó la Academia Colombiana de Historia, en el año 1902. Según Jaramillo (1984) se organizó el sistema de educación establecido mediante la ley 39 de 1903, que generó un sistema de inspección, dividió la enseñanza oficial en primaria, secundaria técnica, secundaria clásica, profesional, industrial y artística. La educación rural se especializó en temas de agricultura, industria y comercio.

El ex presidente Marroquín murió en Bogotá el 19 de septiembre de 1908. Fue un gran educador, escritor y administrador de haciendas. Se caracterizó por ser un hombre de sentido simplista, lo que lo llevó a pensar que administrar un país igual a manejar una de sus haciendas.

Sus antecedentes nos hace recordar que los gobernantes del país no pueden ser personas que no tienen una visión integral de Colombia y el mundo. Tal vez esta lección de historia nos enseñe a no votar por candidatos que inventan sus títulos académicos o que hagan gala, en los medios de comunicación, de su fecunda ignorancia.

Bibliografía

-Castaño, Luis. “Herrera, Benjamín”. Biografías Biblioteca Virtual del Banco de la República.

-Fischer, Thomas “De la guerra de los Mil Días a la pérdida de Panamá” en “Memoria de un país en guerra. Los Mil Días 1899-1902”. Editorial Planeta Colombia S.A. Bogotá. 2001

-Jaramillo, Jaime (1984). “El proceso de la educación del virreinato a la época contemporánea” en “Manuel de Historia de Colombia”. Tomo III. Tercera Edición. Procultura S.A. Instituto Colombiano de Cultura. 1984.

-Kalmanovitz, Salomón (1984) “El régimen agrario durante el siglo XIX en Colombia” en “Manuel de Historia de Colombia”. Tomo II. Tercera Edición. Procultura S.A. Instituto Colombiano de Cultura. 1984.

Mitchell, Daniel. “Palabra Colombiana. Nuestra historia en 25 discursos” Yocuento. Colombia. 2015.

-Melo, Jorge. “Colombia Hoy”. Presidencia de la República. Bogotá. 1996.

-Mesa, Darío (1984). “La vida Política después de Panamá” en“Manuel de Historia de Colombia”. Tomo III. Tercera Edición. Procultura S.A. Instituto Colombiano de Cultura. 1984.

-Molano, Mariano. “Concha, José Vicente”. Biografías Biblioteca Virtual del Banco de la República.

-Patiño, Carlos. “Guerra y construcción del estado en Colombia 1810-2010”. Universidad Militar Nueva Granada. Bogotá. 2010.

-Rodríguez, Gustavo. “Benjamín Herrera, en la guerra y en la paz”. Universidad Libre de Colombia. Bogotá. 1973.

-Sánchez, Ricardo y Uribe, Diego “Los últimos derechos de Colombia en el Canal de Panamá: el Tratado Uribe Vargas-Ozores”. Universidad Nacional de Colombia. Facultad de Derecho Ciencias Políticas y Sociales. Bogotá. 1993.

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