Carlos Holguín Mallarino, el presidente que regaló el ‘tesoro Quimbaya’

Este 11 de julio se cumplen 185 años del nacimiento de Carlos Holguín Mallarino, presidente de Colombia desde 1888 hasta 1892. Prospectiva en Justicia y Desarrollo recuerda las consecuencias del mal gobierno de este jefe de Estado, quien apoyó guerras civiles provocadas por convicciones religiosas, cerró periódicos, reprimió a la oposición, causó inflación por la emisión de papel moneda de forma clandestina y regaló un tesoro, cuya repatriación hoy en día se encuentra en trámite en la Corte Constitucional. Perfil clave en tiempos en que ideales conservadores, religiosos y elitistas toman de nuevo fuerzas en la vida política del país.

Por: Alejandro García Hernández

Carlos Holguín nació un 11 de julio de 1832 en Novita, Chocó, en el seno de una familia de la élite conservadora del país, quienes gobernaron el territorio nacional con cuatro presidentes distintos: su tío Manuel María Mallarino, su hermano Jorge Holguín Mallarino, su suegro Miguel Antonio Caro y él. Carlos fue criado bajo la tutela de Manuel María y del profesor particular Mr. Paterson Saunders.

De acuerdo con el historiador Alonso Valencia fue enviado a Bogotá en 1847 a un colegio jesuita, hasta el 18 de mayo de 1850, cuando esta orden religiosa fue expulsada del país. Luego, reseña el biógrafo Álvaro Holguín, un joven Carlos se graduó como doctor en derecho y ciencia políticas de la Universidad Colegio de San Bartolomé.

Desde temprana edad Carlos Holguín tuvo una destacada actividad política. A los 24 años fue elegido presidente del Senado y a los 26 años, siendo vicepresidente de la Cámara de Representantes, participó en la expedición de la Constitución de 1858.

En 1854 los liberales se encontraban perpetuados en el poder. Pese a ello, según Tirado (1984), el liberalismo se dividió en dos. Por un lado, los liberales Gólgota que se denominaban ‘cachacos´ por su atuendo europeo. Se componían por comerciantes y abogados, quienes propugnaban por una economía de libre cambio.

Por otro lado estaban los liberales draconianos a quienes se les denominaban ´guaches´ por su atuendo de ruana. Se componían por los sectores populares, principalmente artesanos, quienes apoyaban una economía proteccionista.

El 17 de abril de 1854, el general José María Melo dio golpe de Estado por la reivindicación de los ideales defendidos por los “guaches”, en contra de las políticas de libre cambio del gobierno. En respuesta, los liberales Gólgota y los conservadores se unieron para iniciar la guerra civil de 1854, la cual se caracterizó por ser un conflicto entre diversas clases sociales, que la coalición ganaría. En ella participó Carlos Holguín en el ejército Conservador, en el cargo de secretario del coronel Manuel Tejada.

Holguín se distinguió por sus discursos. Según el biógrafo Alonso Valencia, poseía una extraordinaria memoria, lo que le permitía recitar dentro de sus discursos todo tipo de alusiones históricas, poéticas y novelísticas. Gracias a ellos tuvo varias veces una curul en el Congreso desde 1856 hasta 1859, y luego desde 1868 hasta 1877, en donde siempre defendió los ideales conservadores en contra de los liberales.

Carlos Holguín volvió a apoyar al ejército conservador en la guerra civil de 1860-1862. En esta época el país tenía una organización política federalista defendida por los liberales, pero el presidente de la época, Mariano Ospina Rodríguez, pertenecía al partido Conservador, quienes siempre defendieron una organización centralista. Esta supuesta incompatibilidad causó la desconfianza de los liberales, quienes pensaban que el jefe de Estado iba a transformar el país al sistema centralista.

Para el historiador Fabio Zambrano, la guerra surgió porqué Ospina Rodríguez promulgó una ley sobre el sistema electoral, la cual establecía controles a las elecciones de los estados. El General Mosquera acusó esta ley de restar la autonomía de las regiones y de ir en contra de los principios del federalismo. Con este pretexto, Mosquera inició la guerra civil, la cual culminaría con la victoria de los liberales y el derrocamiento del gobierno de Ospina.

Carlos Holguín Mallarino

Retrato de Carlos Holguín junto a la iglesia Santa María de los Ángeles, donde se encuentra su tumba en Bogotá. Foto: Prospectiva en Justicia y Desarrollo

Carlos Holguín también participó en la guerra civil de 1876, la cual se originó por las intenciones del gobierno liberal radical de imponer un programa de educación laica, a lo que los conservadores, liberales independientes y el clero se opusieron e iniciaron la guerra en coalición.  Holguín fue nombrado como Coronel y luego General del ejército conservador. La guerra culminó con victoria del gobierno liberal radical.

Según Valencia, Holguín fue un activo participante del partido Conservador y se declaró enemigo del liberalismo radical. De este modo su partido y los liberales independientes realizaron coaliciones llamadas ‘Las Ligas’, en contra de los liberales radicales. Así fue como apoyaron la candidatura presidencial del General Tomás Cipriano de Mosquera en 1869, del General Julián Trujillo en 1874, y finalmente ganaron las elecciones con Rafael Núñez en 1880.

El historiador Javier Ocampo señala que el presidente Rafael Núñez dio impulso a la carrera política de Holguín. Núñez lo nombró ministro plenipotenciario de Colombia en Inglaterra y en España. Cuando regresó a Colombia, fue nombrado por el presidente Rafael Núñez, ministro de Relaciones Exteriores, desde diciembre de 1887 hasta febrero de 1888, fecha en la cual el Congreso Nacional lo eligió designado a la Presidencia por unanimidad de votos, para el período entre 1888 y 1892.

Según Ocampo el presidente Carlos Holguín se preocupó por la navegación a vapor por el Bajo Cauca y el río Nechí, la construcción de una parte de la carretera entre Cundinamarca y Boyacá, la limpieza del Canal del Dique, los trabajos de canalización del río Magdalena, la construcción del hospital militar en la capital, y de un asilo de mujeres puesto bajo el cuidado de las hermanas del Buen Pastor. Hubo un aumento creciente de exportaciones y, tanto el desarrollo de las industrias, como la agilidad de las relaciones comerciales con el exterior, aumentaron considerablemente.

Para Valencia, el presidente Carlos Holguín enfrentó problemas de orden público los cuales controló con restricciones a la participación política de la oposición, el cierre de periódicos, modernizando el aparato policial, estableciendo prisiones a lo largo y ancho del país y con la creación de movimientos en los sectores liberales, para fortalecer las ideas conservadoras.

Todas las políticas represivas de Holguín fueron criticadas e incluso algunos conservadores crearon movimientos de oposición. A su vez, su gobierno fue criticado por verificarse la emisión clandestina del papel moneda en su mandato, lo que causó el aumento de la inflación en el país.

A estos hechos desafortunados se suma el ‘presente’ que Holguín dio a España. Según cuenta el historiador Ocampo, en 1891 la reina María Cristina de España dictó un laudo arbitral sobre la demarcación de las fronteras terrestres entre Colombia y Venezuela. Por este motivo, el presidente Carlos Holguín le obsequió el ‘tesoro Quimbaya’, que fue descubierto en el mismo año.

Actualmente, la repatriación del tesoro se encuentra en trámite en la Corte Constitucional. Sin embargo, no existe voluntad política para que se logre culminar ese objetivo. Holguín murió en Bogotá el 19 de octubre de 1894.

El perfil de Carlos Holguín Mallarino es pertinente en esta época donde ideales conservadores, religiosos y elitistas toman de nuevo fuerza en la vida política del país.

Cabe reseñar, que pese a que hace tiempo se reconoce en Colombia la separación de la religión y el Estado, figuras como el ex-procurador  Alejandro Ordóñez y la senadora Viviane Morales, crean un ambiente político-religioso que discrimina y censura al mejor estilo de la época de la Regeneración y la Hegemonía Conservadora.

Hoy en día, estos ideales propios del pasado, pueden conducir a una generalizada discriminación de las personas por sus condiciones económicas, sociales, orientación sexual, identidad de género, ideología, opinión política, raza, lugar de origen e incluso alma mater.

Si bien todo ser humano tiene derecho a profesar la religión que desee, ello no les permite vulnerar los derechos humanos de otras personas, tales como la dignidad, el libre desarrollo de la personalidad y a la familia, entre otros, fiel al estilo de dos siglos atrás.

Bibliografía

-Valencia, Alonso. “Carlos Holguín (1832-1894), Cien años de la muerte de un presidente”. Revista Credencial Historia (Bogotá). No. 58 (Octubre, 1994).

-Holguín y Caro, Álvaro “Carlos Holguín, una vida al servicio de la república”. Tomo I. Primera edición. Italfraf S.A. Bogotá. Colombia. 1981

-Tirado, Álvaro.  “El estado y política en el siglo XIX” en “Manuel de Historia de Colombia”. Tomo II. Tercera Edición. Procultura S.A. Instituto Colombiano de Cultura. 1984.

-Ocampo, Javier. “Holguín, Carlos”. Biografías Biblioteca Virtual del Banco de la República.

-Zambrano, Fabio. “Las guerras civiles”. Revista Semana (Bogotá). Diciembre, 2010.

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