Antonio Nariño, el primer dictador de Colombia

Se cumplen 195 años de la muerte de Antonio Nariño. Gracias a su comercio de libros ayudó en la formación de importantes intelectuales del país. Fue encarcelado por los españoles por difundir la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Fue la primera persona en la historia de Colombia en dar un golpe de Estado, en proclamarse dictador y en iniciar una guerra civil.

Por: Alejandro García Hernández

Antonio Amador Joseph Nariño y Álvarez nació en Santafé el 9 de abril de 1765. Su familia estaba compuesta por sus padres Catalina Josefa Álvarez del Casal y Vicente Nariño Vásquez y sus siete hermanos. La casa de la familia se ubicaba en el mismo predio en el que hoy se encuentra la Casa Presidencial o el Palacio de Nariño.

Nariño

Foto: Petruss y Ricardo Acevedo Bernal.

Cursó clases de gramática y filosofía en el Colegio de San Bartolomé, pero por problemas de salud no pudo continuar su educación formal por lo que se educa en casa leyendo las bibliotecas de su abuelo materno Manuel de Bernardo Álvarez y de su padre, las cuales hereda posteriormente. Nariño desarrolló una gran afición por los libros, convirtiéndose en un autodidacta que logró aprender francés, inglés, medicina, jurisprudencia y filosofía.

Durante la Revolución de los comuneros encabezada por Berbeo y Galán, que estalló por los altos impuestos del Gobierno, amenazaba con tomarse el poder. La capital organiza la defensa y crea la Compañía de Caballeros Corazas de la cual Nariño es nombrado abanderado.

A raíz de la muerte de su padre, la familia de Antonio entra en una crisis económica. Antonio viaja a Honda y a Cartagena buscando posibilidades de exportar quina, añil u otros productos hacia las Antillas y España. La crisis obliga a su madre a vender la casa familiar para reducir los gastos.

El 27 de marzo de 1785 se casa con Magdalena Ortega y Mesa y se van a vivir a la casa que ha tomado en arriendo doña Catalina, en Santa Bárbara. La pareja tuvo seis hijos. Su madre muere en diciembre de 1788.

Revista Semana (2003). En 1785 Nariño escribió la noticia acerca de un terremoto que desbarató la capital en Julio. La noticia fue tan difundida que Nariño pudo publicar la ‘Gaceta de la Ciudad de Santa Fe’, que duró tres semanas en circulación hasta que el Gobierno lo censuro.

En 1788, el cabildo lo elige alcalde de segundo voto y posteriormente el Virrey Francisco Gil lo encarga de la Tesorería de Diezmos, nombramiento que fue reafirmado por el Cabildo Eclesiástico, en este cargo incentivó el comercio de quina, cacao, azucares, tabaco y el cuero. En estos cargos adquirió sus primeras experiencias en la administración pública y en hacienda. Paralelamente a estos oficios, Nariño ejerció cómo médico de pobres y comienza a exportar quinas, cacao y azúcares, aprovechando las mismas políticas que gestionó.

Los negocios mejoran de manera notoria, lo que le permite satisfacer sus aficiones intelectuales. Junto a Luis de Rieux funda la logia masónica ‘El Arcano Sublime dé la Filantropía’, que es disfrazada cómo el ‘Círculo o Casino Literario’. En él se reunía un grupo de intelectuales para estudiar periódicos y libros europeos, algunos de ellos los conseguían de contrabando porque eran prohibidos por la Iglesia y el Reino, y hablan de libertad y de emancipación.

En mayo del año siguiente compra una casa en la actual Plaza de Santander en donde aumenta el comercio lícito e ilícito de libros nuevos y usados, por lo que se conoció cómo la “librería de la ciudad”. Esta labor le permitió tener acceso a todos los libros que quisiera, conoció a todos los letrados de la ciudad y fomentó las ideas que provocaron la independencia de Colombia. En su casa construyó un salón que llamó el ‘el Santuario’ a donde asistían los miembros de su logia.

En 1791 el cabildo eligió a Nariño como alcalde principal, cargo en el que propició la lotería pública para financiar el Hospital de San Juan de Dios y el Hospicio de la ciudad. Junto a sus hermanos compra las tierras denominadas Barbosa y Castilla ubicadas en Sopó.

En 1792 adquiere la imprenta ‘Patriótica’, la cual es manejada por Diego Espinosa de los Monteros. Allí imprime el ‘Papel Periódico de Santafé’ de Manuel del Socorro Rodríguez y traduce, imprime y circula, sin previa autorización, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, proclamados por la Asamblea Francesa. Sin embargo, esta publicación causó un gran impacto y temiendo una persecución, Nariño decidió no continuar con su circulación y quemar todas las copias que pudo para evitar represiones.

La persecución de los españoles a Nariño y sus intentos de iniciar la independencia

Los esfuerzos de Nariño para evitar una persecución fueron en vano. A raíz de la conspiración de los pasquines, el 29 de agosto de 1794 el virrey Ezpeleta y el oidor Joaquín Mosquera ordenaron apresar, procesar y condenar el 28 de noviembre de 1795 a Antonio Nariño por conspiración porque consideraron que había participado en ella y que esta fue promovida por el papel de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, el cual iba contra de Dios y el Gobierno del Rey y sirvió para sembrar la discordia y la insubordinación con la intención de repetir lo ocurrido en la Revolución francesa y lograr la independencia de la colonia.

Ningún abogado de la ciudad quiso defender a Nariño por miedo a las represalias, sólo José Antonio Ricaurte quiso hacerlo. En su declaración de descargos, Nariño confesó los hechos, pero se defendió diciendo que los principios y doctrinas de la Declaración no son dañinos ni subversivos y que muchos estaban incluidos en la legislación española y que habían circulado sin restricción alguna entre los círculos académicos de España.

Nariño fue condenado a prisión perputa, a diez años de presidio en África, se le exilia de por vida, se le confisca todos sus bienes, incluida su biblioteca, y se quemó todas las copias de la Declaración. Con él fueron condenados Diego Espinosa de los Monteros por ser el impresor y su abogado Ricaurte por hacer una defensa subversiva, ambos murieron en la cárcel. Nariño es enviado a Cartagena para remitirlo a España. Su prisión provocó la quiebra sus negocios, el cierre de su Casino Literario y su esposa Magdalena tuvo que mendigar por las calles con sus hijos para poder comer. El injusto proceso de Nariño aumentó el resentimiento y la crítica contra las arbitrariedades de las autoridades españolas.

En 1796, con ayuda de sus hermanos masones de España, Inglaterra y Francia, Nariño logra escapar en Cádiz y, errante y fugitivo, se dirige a Madrid donde escribe al Rey quejándose con amargura de su situación, alega su inocencia y pide justicia. No obstante, se inicia su persecución por lo que decide huir de España hacia Francia disfrazado cómo comerciante español. Nariño buscó en Francia e Inglaterra ayuda para la independencia de las colonias de la América española, en Francia no consiguió apoyo y en Inglaterra le propusieron apoyo para una guerra contra España bajo la condición de que las colonias entraran dentro del dominio inglés, algo que fue impensable para Nariño. Decepcionado, decidió embarcarse hacia América desde Burdeos el 12 de diciembre de 1796.

El 4 de marzo de 1797, llega a la ciudad de Coro, en Venezuela, con pasaporte falso y haciéndose pasar por sacerdote. Nariño viaja por Cúcuta, Pamplona, Tequia, Cerinza, Tunja, Chocontá y llega a Bogotá el 5 de abril. En su camino intenta formar un ejército para repetir la revolución de los comuneros e iniciar el proceso de la independencia. En Bogotá se limita a saludar a sus familiares y a los siete días sale para ir a Tunja, El Socorro, Vélez, Girón, San Gil y Pamplona para reunir a los habitantes de la zona para que apoyaran la causa de la independencia.

Sin embargo, el oidor Juan Manuel Hernández se enteró de la presencia de Nariño en el país e inicia su persecución. Nariño se entera de ello y sin contar aún con una estructura militar lo suficientemente fuerte para iniciar un proceso independentista y decide entregarse ante el virrey Mendinueta para salvaguardar a las personas que le habían ayudado. El 19 de julio llega a Santafé, se entrega inmediatamente y le pide indulto al Virrey, quien decide respetar su vida si confiesa sus actos, se arrepiente y jura lealtad al Rey. Nariño cumple su parte y el Virrey decide encarcelarlo en el Cuartel de Caballería.

Durante su prisión Nariño publicó artículos económicos en el Correo Curioso de Jorge Tadeo Lozano. Escribió “un plan nuevo plan de administración” en el que proponía reformas económicas como la eliminación de los monopolios y mejorar la política fiscal, la política monetaria y el bienestar de los habitantes, pero la hacienda española ordenó archivarlo.

Nariño enferma de tuberculosis y en mayor de 1803 es liberado y enviado a Fucha por su estado de salud, en donde las autoridades esperan que muera tranquilamente. Por el contrario, gracias a su familia, el aire puro y el ejercicio se mejora. En esos años se dedicó a cuidar los huertos, recolectar quina y levantar ganado. Envió a sus dos hijos mayores a La Habana para buscar oportunidades comerciales.

Cuando recuperó su salud comenzó a colaborar en ‘El Redactor Americano’ de Manuel del Socorro Rodríguez que era subversivo y armó una conspiración que estaba para estallar en 1809 cuando la denunció el tío de uno de los comprometidos. Por esta razón, el 23 de noviembre de 1809 el Virrey Amar y Borbón lo apresa por conspiración y lo envían inmediatamente a Cartagena. Se fugó durante el viaje en El Banco, pero el 20 de diciembre es capturado en Santa Marta y finalmente llega a Cartagena el 2 de enero de 1810 y fue conducido al castillo de San José de Bocachica, donde lo privaron de toda comunicación con el mundo exterior.

Antonio Villavicencio ayudó a Nariño haciendo todas las gestiones que pudo para ayudarlo. Villavicencio evitó que fuera remitido a Puerto Rico, logró que fuera trasladado a un calabozo en el tribunal de la inquisición y logró que lo libraran de la prisión por su estado de salud, pero no se le permitió salir de Cartagena. Por ello, Enrique Samoyar Griselli decidió acogerlo en su casa.

Antonio Nariño luego del grito de independencia

Después de los acontecimientos del 20 de julio de 1810, Nariño quiso regresar inmediatamente a Bogotá, pero su situación económica no se lo permitió. Por lo que tuvo que recolectar recursos para emprender su viaje. No obstante, no pudo viajar hasta que una multitud en cabezada por José María Carbonell obligaron a la Junta de Santa Fe a financiar el retorno de Nariño.

El 29 de julio de 1810, la junta de Santafé convocó a todas las provincias para que mandaran un diputado para establecer un Congreso General Temporal, mientras se llamaba a una asamblea general de los cabildos. Cartagena impugnó el carácter temporal del congreso, rechazó la asignación de un diputado por provincia, proponiendo la elección de un diputado por cada 50.000 habitantes libres y que la reunión se realizara en Medellín por ser un punto más equidistante, según Vanegas y Carrillo (2016).

Desde Cartagena, Nariño escribió su “Consideraciones sobre los inconvenientes de alterar la convocatoria hecha por la ciudad de Santa Fe en 29 de julio de 1810”, en donde comenzó a pronunciarse a favor de un Gobierno fuerte y centralizado y refutó las propuestas de Cartagena considerando que las circunstancias obligaban a tomar medidas rápidas para darle organización y estabilidad al Reino, logrando que Cartagena desistiera de sus propuestas.

El 20 de octubre de 1810 pudo iniciar camino hacia Santa Fe, a donde llegó el 8 de diciembre de 1810. A los doce días de su llegada Santafé su tío Manuel de Bernardo Álvarez, presidente del Congreso Soberano Constituyente, lo hace elegir secretario del Congreso con un sueldo de 1.500 pesos al año.

En los años 1811 y 1812, el país vivió una profunda división. Había ciudades y provincias dominadas por los realistas y muchos grupos que defienden los lazos con España. A su vez, el desconocimiento a las jerarquías de autoridad entre ciudades del antiguo Gobierno ocasionó que grandes poblaciones del país pidieran su propia representación en el Congreso.

Antonio Nariño, José María Carbonell y Manuel de Bernardo Álvarez aprovecharon el conflicto que esto creó para exponer los inconvenientes que consideraban traía el sistema federalista. En su lugar, propusieron que aprobase la constitución redactada por Nariño que establecía un sistema centralista.

El conflicto entre centralistas y federalistas ocasionó la continua conspiración y amenaza de revuelta por parte de los centralistas para imponer su constitución. El Gobierno de José Miguel Pey comenzó a ejecutar medidas represivas cómo establecer la censura de la prensa, hacer preparativos militares y ordenar el arresto de Carbonell. Por la tensa situación, Nariño decidió publicar y difundir clandestinamente un Acta del Congreso en el que se denuncia las medidas represivas. El Gobierno decidió incautar los ejemplares del acta, embargar la imprenta que los elaboró y hostigar a los congresistas que se les oponía produciendo la disolución del Congreso.

Jorge Tadeo Lozano fue nombrado presidente de la Suprema Junta de Gobierno de la Nueva Granada el 1 de abril de 1811. Durante el Gobierno de Tadeo Lozano, Nariño fue nombrado represente de Venezuela, subpresidente director del tesoro público, corregidor de Santafé, justicia mayor y juez de teatro. El 16 de junio de 1811 muere su esposa Magdalena y es sepulta en la iglesia de La Candelaria.

Nariño funda su periódico ‘La Bagatela’ el 14 de julio de 1811 y lo pública semanalmente hasta el 12 de abril de 1812. Se le considera el primer periódico político en la Historia de Colombia. En La Bagatela, Nariño defiende la libertad absoluta, el contrato social, la ilustración, a libertad de expresión, de prensa y de circulación, los límites de la libertad religiosa, anuncia el peligro de la reconquista y determina que el principal referente del país debía ser Europa y que se debía buscar ser aprobados por ellos, de acuerdo con Garrido (1993).

En ‘La Bagatela’ trató el tema de los impuestos o contribuciones, habló del cobro de peajes por el uso de vías y caminos, de la necesidad de conservar las salinas en manos del Estado y no privatizarlas para favorecer al pueblo. También fue el primero en el país de hablar sobre las teorías del filósofo utilitarista inglés Jeremías Bentham, conforme a Llano (2012).

Antonio Nariño usó ‘La Bagatela’ para oponerse a José Tadeo Lozano y el federalismo porque cría que el Gobierno central, único y poderoso era la mejor alternativa de organización y la única posibilidad de conjurar el caos e impedir una total destrucción por la reconquista.

Presidente de Cundinamarca

El 19 de septiembre de 1811 Nariño y José María Carbonell dieron el primer golpe de Estado en la historia de Colombia a Jorge Tadeo Lozano. Carbonell amotinó al pueblo y Nariño consiguió el apoyo de las fuerzas armadas para hacer renunciar a Tadeo Lozano. De esta forma, Nariño propino el primer golpe de Estado de la Historia del país. La prioridad de su Gobierno fue lograr a toda costa la unidad nacional.

El 10 de octubre de 1811, siendo presidente de Cundinamarca, recurrió a la devaluación para conjurar el déficit fiscal, convirtiéndose en el primer hacendista de Colombia en recurrir a esta estratagema de finanzas públicas para financiar el Estado. De esta forma acuña moneda de ley 0.550, a la que el pueblo llamó “la moneda de la china”, de acuerdo con Llano (2012).

En abril de 1812, Nariño hace una nueva Constitución de Cundinamarca que declaró la independencia absoluta de España, estableció un sistema centralista, que sólo se podía profesar la religión católica, se garantizó la separación de poderes y de Iglesia y Estado. Declaró que el establecimiento de la Expedición Botánica quedaba suspenso y que el Gobierno tenía que cuidar de su biblioteca, sus máquinas y sus trabajos obrados.

La constitución garantizaba los derechos humanos a la igualdad ante la ley, de oportunidades de empleos y de los derechos de los indígenas, a la seguridad, a la propiedad, al trabajo, a la cultura, a la educación, de autor, de asociación pacífica, de petición, a la seguridad social, a las garantía judiciales, a las libertades individual, de opinión, de investigación, de imprenta, de comercio y de empresa, que nadie podía ser objeto de injerencias arbitrarias o abusivas en su correspondencia y que el ejercicio de esos derechos sólo puede ser limitados para proteger los derechos y libertades de los demás, la constitución, las costumbres y morales públicas, la seguridad, la sanidad y la religión.

La posición centralista de Nariño y del Gobierno de Cundinamarca originó el partido de los “pateadores”, y la posición federalista de Camilo Torres y de las Juntas de Notables establecidas desde el grito de independencia, originó el partido de los “carracos”. Los apodos se debían a que un partidario de Nariño había pisoteado un ejemplar de El Carraco, periódico de oposición. Nariño crea la Junta de Represalias contra los federalistas.

Llano (2012) afirma que el 2 de octubre de 1812, Nariño decidió vender armas del arsenal de Cundinamarca a todos los pueblos amigos de Cundinamarca que necesitara defenderse. Lo que permitió financiar al Estado y armar a sus aliados.

En 1813 Nariño publicó, en la Imprenta del Estado, bajo la dirección de don José María Ríos, una segunda edición de los Derechos del hombre y del ciudadano, con varias máximas republicanas y un discurso preliminar dirigido a los americanos continentales, según Higuera (1970).

La Primera Guerra Civil de Colombia

Los representantes de las provincias de Antioquia, Neiva, Tunja, Cartagena, y Pamplona, realizaron un Congreso y firmaron el 27 de noviembre de 1811 el pacto de la Confederación de las Provincias Unidas de la Nueva Granada, que defendía el autogobierno, el Gobierno General de todas las provincias, la potestad de todas las provincias de modificar su estructura y desconocía la autoridad de las Cortes de Cádiz. Los representantes de Cundinamarca y Choco se negaron a firmar este pacto .

Aún sin asegurar la independencia, la dirigencia de Santafé, encabezada por Antonio Nariño, vio amenazado la concentración del poder que habían gozado durante la colonia, lo que ponía en riesgo sus intereses políticos y económicos. Por ello se empecinaron en lograr la unidad nacional bajo su autoridad sin importar si lo tenían que hacer por las armas. En concordancia a lo anterior, Nariño mandó un ejército comandado por el coronel Joaquín Ricaurte encargado de expandir su dominio mediante la agregación de ciudades a de otras provincias.

La integración de territorios de otras provincias a Cundinamarca provocó la protesta de las Provincias Unidas. Por la tensa situación, Nariño convoca a la Junta de Padres de Familia Para quienes le aconseja allanar las dificultades con el Congreso. Reunidos en Ibagué, los diputados aceptan las condiciones del presidente y firman el Pacto del 18 de mayo, pero piden que se declare que las anexiones de los pueblos del norte quedan sujetas a la aceptación del Gobierno de Tunja. Nariño no acepta la reforma e inició la primera guerra civil de historia de Colombia, conforme a Ruiz (1993).

Nariño envió un ejército comandado por Joaquín Ricaurte y Antonio Baraya para someter al Congreso de Tunja y anexar las provincias que la conforman. Sin embargo, el 25 de mayo de 1812, este ejercito reveló a la autoridad de Nariño porque consideraba que sus posiciones arbitrarias eran las de un monarca absolutista y firmaron el acta de Sogamoso que desconocía su autoridad y apoyaba al Congreso con la creencia de que la opinión pública está por la federación.

Ante esta traición, Antonio Nariño se autonombró como el primer dictador en la historia de Colombia y el 25 de junio de 1812 partió de Bogotá para comandar personalmente su ejército y someter a Tunja, pero encuentra una ciudad abandonada y se entera que las tropas del presidente del Congreso Juan Nepomuceno Niño habían huido hacia Santa Rosa.

Entonces, Nariño, sin percatarse de que era una trampa, ordenó al brigadier José Miguel Pey a salir en persecución de Juan Nepomuceno Niño y es derrotado en Santa Rosa. Al mismo tiempo, las tropas de Nariño sufren dos derrotas en Charalá y Paloblanco.

Esta adversa situación obliga a Nariño a firmar el tratado de Santa Rosa del 30 de julio que dio por terminada la primera guerra colombiana. El tratado pacta la instalación inmediata del Congreso y declaraba el eterno olvido de los hechos pasados con sólida paz, buena armonía y amistad republicana.

Cuando Nariño regresó a Bogotá, la ciudad estaba profundamente dividida entre carracos (centralistas) y pateadores (federalistas). La situación es tan dramática que Nariño pide la pronta instalación del Congreso, renuncia a su cargo el 19 de agosto y se retira a su hacienda en Fucha.

Pero los problemas en la capital no cesan y el desgobierno crece y, tres semanas después de su renuncia, el pueblo de Santafé exige amotinado el regreso del presidente. Nariño aceptó bajo la condición de que le entregara todos los poderes en la calidad de Dictador, lo cual reanudó las actitudes hostiles de Nariño y Baraya.

Ruiz (1993) afirma que en Villa de Leiva se reúne el Congreso con la participación de siete provincias: Antioquia, Cartagena, Casanare, Cundinamarca, Pamplona, Popayán y Tunja, y eligen presidente de las Provincias Unidas de la Nueva Granada al abogado Camilo Torres. Sin embargo, los diputados de Cundinamarca Álvarez y a Azuola anunciaron que departamento no se uniría al Congreso.

Esto fue visto cómo una traición por lo que encarcelan a los diputados, acusaron a Nariño de tirano, se autoriza a Torres para ocupar el departamento, le segregan a Cundinamarca los pueblos que se le habían anexado, se les priva de armas y municiones y se reorganiza el ejército de la Providencias en Tunja.

Nariño partió de nuevo hacia Tunja y el brigadier Joaquín Ricaurte sale de Tunja hacia la capital. Los dos ejércitos se encuentran en Ventaquemada el 2 de diciembre, Nariño es derrotado y huye hacia Bogotá. Las fuerzas de la Unión al mando de general Baraya quieren aprovechar la situación y avanzan sobre Bogotá para ocuparla inmediatamente, por su camino por el llano de Chamicera recluta a hombres en Chocontá, Ubaté, Zipaquirá, Facatativá y otros pueblos. Nariño propone dos veces la paz, pero Baraya no acepta y exige el rendimiento a discreción.

Nariño, organiza la defensa de la ciudad. Las tropas federalistas superaban en número a los centralistas y estaban confiados en que iban a ganar la guerra. El 9 de enero de 1813 se inicia la batalla de San Victorina, la cual Nariño gana ingeniosamente al incomunicar a las tropas de Atanasio Girardot ubicadas en Monserrate para que no se dirigiera a San Victorino, mientras que concentra su ataque al ejército tunjano que se encontraba allí, Francisco de Paula Santander y otros jefes caen prisioneros, Caldas y Baraya huyen y los oficiales son alojados en las casas de las familias distinguidas.

La Guerra contra España

José María del Castillo y Rada, gobernador interino de Tunja, conviene en establecer un solo Gobierno central para asegurar la independencia, pero en lo substancial no se llega a ningún acuerdo, según Ruiz (1993).

Simón Bolívar llegó a Cartagena después de ser derrotado en Venezuela por la reconquista. Allí le brindan ayuda y le otorgan un mando militar, bajo el cual triunfa en las campañas del Magdalena y de Cúcuta. Por estas acciones, Camilo Torres le confiere el grado de brigadier a Bolívar y el título de ciudadano de la Nueva Granada. Tanto Torres cómo Nariño le envían contingentes para que ejecute su ‘Campaña Admirable’ sobre Venezuela, en la cual logra recuperar Caracas.

Juan Sámano inicia una campaña militar de reconquista logrando ocupar a Popayán. Este evento provoco la unión de Cundinamarca y las Provincias Unidas para organizar la Campaña del Sur y erradicar las tropas españolas comandadas por Aymerich y Sámano. El Colegio Electoral le otorga a Nariño el grado de teniente general para comandar la Campaña del Sur. Antioquia, Tunja, Socorro y Valle del Cauca envían soldados y oficiales para el ejército, se hicieron todos los preparativos para la expedición militar, las tropas fueron saliendo en distintos días para facilitar su transporte hasta el norte del Cauca y durante el trayecto se fueron uniendo al ejército habitantes de Tolima, Huila y Cauca. Finalmente, el 21 de septiembre Nariño dejó encargado del Gobierno a su tío Manuel de Bernardo Álvarez y salió a comandar la Campaña.

Nariño triunfó el 30 de diciembre en el Alto Palacé, al siguiente día entró a Popayán que había sido abandonada por Sámano, y el 15 de enero de 1814 ganó en Calibío. El 28 de marzo de 1814 Nariño enfrentó Melchor Aymerich en el río Juanambú, aplicando una estrategia similar a la de Alejandro Magno en la Batalla de Hidaspes, cruzó el rio en dos grupos, un grupo pequeño de 120 hombres cruzaron sigilosamente por una tarabita para atacar por la retaguardia mientras que la fuerza principal del ejército cruzó atacando frontalmente. Cuando Aymerich se vio rodeado decidió ordenar la retirada del ejército. El avance independiente tuvo que sufrir las emboscadas de la guerrilla realistas de patías compuestas por habitantes de la zona, pese a ello el ejército prosiguió con triunfos en Cebollas y Tacines.

En mayo de 1814, Nariño recibió información que Pasto había sido abandonada por los españoles y que sólo la defendían sus habitantes y la guerrilla realista de patías. Por lo que, subestimándolos, decidió salir con su grupo de mando hacia Pasto y dejar el fuerte de su ejército en Tacines. Nariño fue atacado y derrotado en los ejidos de Pasto, los soldados que escaparon de la batalla llegaron a Tacines informando que Nariño estaba muerto o preso, por lo que el ejército entró en pánico y decidió volver a Popayán. Nariño había logrado escapar del campo de batalla y cuando llegó a Tacines encontró un campamento desolado.

Nariño decidió entregarse a Aymerich porque no había forma de llegar a Popayán sin toparse con la guerrilla realista de patías. Nariño fue apresado, la población de Pasto pidió su ejecución, pero Aymerich fue incapaz de matarlo por miedo a lo que el ejército patriota podía hacer con los prisioneros de guerra, por lo que decidió enviarlo a la Cárcel Real de Cádiz.

El 23 de marzo de 1820, durante revolución liberal contra el rey Fernando VII, Nariño fue liberado de su prisión en Cádiz por sus hermanos masones, se trasladó a Gibraltar, Londres y París. En Londres se encontró con Francisco Antonio Zea, a quien le ayudó a gestionar un empréstito para el ejército patriota, allí también escribió varios artículos para el Correo del Orinoco en defensa de la causa americana y denunciando las atrocidades de la reconquista. Al enterarse del logro de la total independencia decide regresar a su patria.

Regreso a Colombia

En su viaje de regreso, Nariño se entrevistó con Simón Bolívar en Achaguas, quien lo nombró vicepresidente provisional de la Gran Colombia. Con dicho cargo asistió al Congreso Constituyente de la Gran Colombia, inaugurado el 6 de mayo de 1821. La cuestión más conflictiva que afrontó el Congreso fue escoger entre federalismo y centralismo. Nariño seguía siendo centralista, pero de manera menos radical, aceptó que a largo plazo y en tiempo de paz la nación debía convertirse en una federación por su tamaño. En la Constitución que finalmente adoptó el Congreso Constituyente se tuvo en cuenta la misma posibilidad, estipulando que después de diez años se convocaría una gran Convención para hacer las reformas necesarias, conforme a Bushnell (1993).

En medio del Congreso, Mary English viuda de Towers English, que era un oficial británico que luchó en el ejército patriota y murió por fiebre amarilla el 26 de septiembre de 1819, le reclamó a Nariño los salarios de su difunto esposo. Nariño le negó sus reclamaciones alegando la escasez de fondos y que tenía llevar el asunto a otras instancias. English salió disgustada y se reunió con el general británico Juan D’Evereux a quien le dijo que Nariño la había irrespetado. D’ Evereux le escribió a Nariño para defender a English, condenar su comportamiento y lo retó a un duelo. Nariño redujo a D’ Evereux a prisión en condiciones deplorables y lo incomunicó. El Congreso intervino en favor del General, pero Nariño alegó que el Congreso no tenía derecho a inmiscuirse. Al final Nariño envió al General al cuartel de Simón Bolívar y tuvo que presentar su renuncia cómo vicepresidente.

Pese a este escándalo el Congreso nombró a Nariño como senador por Cundinamarca. El diputado Diego Fernando Gómez objetó formalmente la elección de Nariño como senador. El 15 de mayo de 1823, Nariño presentó su defensa y acusó a Diego F. Gómez y a Vicente Azuero por graves irregularidades a expensas del patrimonio nacional. Finalmente, no prosperó la objeción y Nariño se posesionó como Senador.

Bushnell (1993) afirma que Santander ordenó devolverle a Nariño una casa incautada por los españoles, le conminó al pago de un empréstito forzoso, lo nombró comandante de armas de Cundinamarca y presidente de la Comisión de repartimiento de bienes nacionales.

El primer periódico de oposición en la capital de la Gran Colombia, El Insurgente, fue un vocero netamente nariñista que criticaba al Gobierno y a la organización constitucional de la nueva República por ser de excesivo centralismo. Después de unos pocos números se suspendió la publicación por la fuerte animadversión oficial, de acuerdo con Bushnell (1993).

El vicepresidente fundó un órgano de propaganda popular llamado El Patriota con el propósito principal atacar elementos realistas y a los nariñistas, por apoyar una constitución federal, cuando diez años atrás, e incluso con las armas, defendía una posición centralista. Nariño respondió en el folleto Los Toros de Fucha y en unos suplementos denominados Corridas explicó su convicción de que el federalismo era la forma de Gobierno más conveniente a largo plazo, y si bien todavía no era el momento para adoptar la federación, tampoco aceptaba el plazo de diez años fijado en Cúcuta para reformar la Constitución, conforme a Bushnell (1993).

El senador Nariño participó en las actividades legislativas durante el resto de las sesiones de 1823, sin sobresalir, pero en general con inteligencia y moderación. Desafortunadamente, su salud seguía deteriorándose y perdiendo su vista, de modo que después de las sesiones se fue a Villa de Leiva en busca de clima más favorable para salud, en donde muere el 13 de diciembre de 1823. Sus restos se encuentran en la Catedral Primada en Bogotá.

Bibliografía

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