Joaquín Mosquera y Arboleda, el presidente amigo de los pueblos colombianos

Joaquín Mosquera fue un líder influyente en la época de la Gran Colombia, que a diferencia de muchos de sus contemporáneos, no era militar. El 14 de diciembre de 2017 se cumplieron 230 años de su nacimiento. Durante su presidencia trabajó diplomáticamente para que Venezuela y Ecuador no se independizaran. Por su esencia civil fue admirado y respetado.

Por: Alejandro García Hernández

Joaquín Mosquera nació en Popayán el 14 de diciembre de 1787 en el seno de una familia acaudalada cercana al poder político de Colombia. Inició sus estudios en el Colegio público de Popayán, los continuó en el Colegio Seminario de San Francisco de Asís de Popayán y los culminó en el Colegio del Rosario de Bogotá, donde se graduó como doctor en jurisprudencia en 1805.

Joaquín Mosquera

Su padre, José María Mosquera Figueroa, gozaba de gran influencia sobre la vida económica y social de Popayán, por lo que simpatizaba con todos los que ejercían la gobernación, sin importar si eran realistas o patriotas. Esta circunstancia permitió que Joaquín participara en los sucesos de Popayán en 1810, fuera miembro del cabildo y concurriera en la junta de gobierno. Fue ascendido a capitán y agregado al Estado Mayor, y participó en las batallas en el Cauca.

En 1815, durante la reconquista española, viajó a Jamaica para dedicarse al comercio y por orden de su padre, se encargó de la instrucción de su hermano Tomas Cipriano de Mosquera, según Prado y Prado (2012). Los hermanos Mosquera regresaron al país en 1818.

José María Mosquera colaboró con ambos bandos en la guerra de independencia. Ayudó a las tropas del Rey que huyeran hacia Popayán tras la batalla de Boyacá y con la llegada de Bolívar a la ciudad se presentó ante él y se unió a la causa patriota.

Bolívar inició su proyecto de constituir y gobernar la confederación boliviana y pretendía que estuviera compuesta por los actuales territorios de Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela.

En 1820 San Martín inició la campaña libertadora del Perú, declaró su independencia el 15 de Julio de 1821 y se proclamó su protector. Sin embargo, el ejército de Perú no pudo liberarse de las tropas realistas, por lo que requerían el apoyo de las tropas Colombianas. No obstante, Bolívar decidió que auxiliaría a Perú si este se comprometía a integrarse a la Gran Colombia y le otorgaran la suprema autoridad militar del país. Los peruanos se negaron a las pretensiones de Bolívar.

Ministro Plenipotenciario

Gracias a la unión de Bolívar y José María Mosquera, Joaquín fue nombrado el 1 de Octubre de 1821 como ministro plenipotenciario en Perú, Chile y Argentina, con la especial misión de promover la Unión Americana, de ofrecer la amistad y hombres a San Martín para lograr la independencia de Perú, de preparar el encuentro entre San Martín y Bolívar, que tuvo lugar en Guayaquil, y de establecer los límites entre Perú y Colombia

El embajador Mosquera firmó los primeros tratados internaciones de Colombia con estos Estados, dando inicio a la unidad americana.

Joaquín fue nombrado Senador por el Congreso constituyente en 1823, por lo que regresó a Colombia en 1824. Ocupó este escaño en el Congreso hasta 1827. Según Arciniegas (2010) fue miembro de la Cámara Provincial y presidente del Congreso. En 1827 se dedicó a dictar clases en Popayán.

La Gran Colombia

En 1823 Perú se vio obligado a solicitar a Simón Bolívar ayuda para lograr su independencia. Debido a que el ejército peruano perdió una importante división en la batalla de Ica y la influencia de Bolívar en Perú provocó la oposición a San Martín, quien tuvo que abandonar el país. Estas circunstancias provocaron el estancamiento de la independencia de Perú.

Por lo anterior, el Congreso de Colombia autorizó a Bolívar a emprender la campaña libertadora de Perú. A su llegada, Bolívar fue envestido con la máxima autoridad militar y todos los actos administrativos del presidente peruano Torre Tagle tenían que ser aprobados por el General. Finalmente, la independencia de Perú culminó con la victoria de ejército patriota en la batalla de Ayacucho el 9 de diciembre de 1824. Este acontecimiento marcó el fin del poder español en América y el inicio de la dictadura de Bolívar.

Bolívar aprovechó el poder que le otorgó Perú y reunió un congreso constituyente en 1825 que lo nombró dictador de Perú. Posteriormente, Simón reunió una asamblea general en Chuquisaca que declaró la independencia de este territorio, cambiando el nombre de Alto Perú a Bolivia y adoptó cómo constitución el código boliviano.

En 1826 Perú adoptó como constitución el código boliviano y nombró a Bolívar presidente perpetuo de Perú. Por su parte, los partidarios de Bolívar en el Congreso de Colombia le solicitaron que volviera y se posesionara como presidente constitucional de la república.

En Colombia se organizó un movimiento que se oponía a que Bolívar gobernara Colombia como dictador y estableciera cómo constitución su código, con la que se deponía las instituciones liberales y se establecía una presidencia y un senado vitalicios. Este movimiento fue liderado por el Vicepresidente Santander y los ministros de Estado, y marcó el origen del Partido Liberal.

En Venezuela se dio la revolución de Páez, que hizo más urgente el regreso del ejército de Bolívar. De este modo, Bolívar delegó su suprema autoridad en Perú al General Andrés Santa Cruz y salió hacia Colombia. Los seguidores de Bolívar en Colombia propagaron la idea de constituir la confederación boliviana gobernada por Bolívar.

Al llegar a Bogotá los ministros de Estado le presentaron su renuncia a Bolívar, pero decidió no aceptarlas, dejar encargado a Santander y marchar hacia Venezuela para enfrentar la insurrección de Páez. Bolívar restableció el orden en Venezuela, expidió un decreto de amnistía y olvido a todos los implicados y delegó su suprema autoridad en Venezuela al General José Antonio Páez.

En 1827 Perú inició una campaña militar en la que se liberó de la dictadura de Bolívar y pretendía apoderarse de Guayaquil. En respuesta, Colombia designó al general Juan José Flores para recuperar Guayaquil. A finales de 1827 se enfrentaron, el ejército colombiano ganó la batalla, recuperó Guayaquil, el ejército peruano se retiró y Bolívar le delegó su suprema autoridad en Ecuador al General Juan José Flores.

En 1827 Bolívar promovió en el Congreso de Colombia que se convocara una gran convección para reorganizar el estado. Debido a esto se decretó que la convección se celebraría en Ocaña el 2 de marzo de 1828.

Joaquín Mosquera fue nombrado presidente de la convención en Ocaña. La nación esperaba que en esta convergerán y se conciliarán todas las diferentes posiciones. Sin embargo, Bolívar pretendía que se le reconociera un poder discrecional sin límites y finalmente se disolvió la convección por falta de quórum decisorio por la inasistencia de 21 disputados que apoyaban a Bolívar.

El 13 de junio de 1828 los seguidores de Bolívar se sublevaron en todas las provincias, a excepción de Manatí y Coro, y proclamaron dictador a Bolívar por el tiempo que él creyera necesario y le otorgaron un poder ilimitado. Bolívar gobernó en estas condiciones hasta el 4 de mayo de 1830.

Bolívar estableció un consejo de Estado para que le ayudará en la administración del país. Joaquín Mosquera hizo parte de este consejo. Ante este Consejo, Bolívar presentó las bases de una constitución que todo el Consejo aceptó.

No obstante, Mosquera se opuso a Bolívar porque no estaba dentro de su competencia expedir la constitución, establecía un poder ejecutivo con un presidente vitalicio sin responsabilidad y cinco ministros que asumían todas las responsabilidades por todos los actos. El poder legislativo se componía de las cámaras de senado y de representante. Los senadores eran nombrados por el presidente de forma vitalicia y los representantes eran elegidos por las provincias.

Por lo anterior, Mosquera propuso que se expidiera una constitución provisional por medio de un decreto orgánico que establecía un poder ejecutivo absoluto y discrecional, un consejo de Estado, un poder judicial independiente y garantías constitucionales. Con estas bases, Bolívar expidió el decreto orgánico del 27 de agosto de 1828.

Para 1830 Bolívar había perdido su prestigio por la forma en que limitaba las libertades. Venezuela amenazaba con independizarse, el batallón de Boyacá se reveló a Bolívar y se unió al ejército venezolano. Tanto Venezuela como Colombia movilizaron tropas, Colombia ubicó su ejército en Pamplona mientras que Venezuela lo hizo en Guasdualito. Las provincias de Casanare y Cúcuta se sublevaron a la autoridad de Bolívar y se unieron a Venezuela. La presión de Venezuela obligó a Bolívar a mandar comisionados para conciliar. Finalmente se firmó unas proposiciones que establecían el derecho de los departamentos a constituirse en Estados libres.

Por su parte, Ecuador se reveló y declaró al General Flores como jefe interino hasta que el congreso de Colombia lo reconociera cómo Estado separado y en federación con los otros.

Venezuela, Ecuador y las provincias de Popayán, Pasto, Bucaramanga, Chocó, Neiva, Tunja, Pamplona y Socorro solicitaban un gobierno federalista para evitar la guerra y conservar la integridad del territorio, pero Bolívar se oponía a ello y quería establecer un régimen centralista.

Bolívar entregó el poder ejecutivo al general Caicedo y se fue a descansar en una hacienda cerca de Bogotá. El general quería iniciar una guerra con Venezuela para recuperar el control sobre el territorio. Para ello envió al General Vélez a que tomase el mando de las tropas que se encontraban en Pamplona. Sin embargo, estas tropas se revelaron y desconocieron las órdenes del gobierno central.

El Congreso de la República expidió la constitución política de 1830 que establecía un régimen central pero que creaba cámaras municipales y departamentales en donde se podía deliberar y resolver las problemáticas locales, de este modo se pretendía satisfacer a todos los que propugnaban por un régimen federalista.

Para la publicitación de esta constitución se expidió el decreto del 11 de mayo de 1830 que pretendía presentar la Constitución a Venezuela para que dieran sus observaciones, se evaluaran las mismas y finalmente se aceptase la constitución y la reunificación de la Gran Colombia.

Presidente de Colombia

El 4 de mayo de 1830 se dieron las deliberaciones en el Congreso para la elección de un nuevo presidente que no podía ser Simón Bolívar porque Ecuador y Venezuela amenazaban con la disolución del país si se elegía. Ante esta dificultad Bolívar expresó que no quería ser elegido y apoyó a Joaquín Mosquera, pensando que este no aceptase por su condición de salud.

Joaquín Mosquera y Domingo Caicedo fueron elegidos presidentes y vicepresidentes de Colombia. Al mismo tiempo que se le agradeció a Bolívar su labor, se le reconoció una pensión anual de treinta mil pesos para el resto de su vida y salió de Bogotá con rumbo a Inglaterra. Para este momento, Mosquera se hallaba en Popayán, por lo que el General Caicedo asumió el mando de la presidencia por la ausencia del presidente. El 12 de junio de 1830 llegó Joaquín Mosquera a Bogotá y se posesionó como presidente al siguiente día.

Mosquera llegó a la presidencia con el deseo de mejorar las condiciones en todo el territorio. Sin embargo, el gobierno no tenía recursos económicos ni siquiera para pagar sus propios empleados debido a que el crédito público se había mal gastado. De forma que, lo único que pudo hacer fue encomendar a todos sus ministros hacer informes sobre el estado, las necesidades y posibles mejoras de todos los departamentos para que se evaluaran en el consejo de Estado y se expidiera los decretos y reglamentos que se necesitaban y apelar al patriotismo de sus empleador para que trabajasen sin que se les pagará sueldo alguno.

El presidente Mosquera tuvo que tomar medidas urgentes para afrontar la crisis económica. En primer lugar, decretó que no se seguiría dando recursos económicos a todas las personas que no trabajaran actualmente para el Estado. En segundo lugar, decretó que a todos los funcionarios que devengarán más de quinientos pesos se les iba a retener una cuarta parte del salario hasta que el Estado logrará cubrir todos los sueldos. Por último, intensificó el control en la administración de las rentas públicas.

El presidente Mosquera hizo las gestiones necesarias para que se evitara la separación de los departamentos de forma pacífica. Para el momento de su posesión ya se había encomendado a Aránzazu la tarea de presentar la nueva constitución a Venezuela. Por lo que el presidente Mosquera continuo con un dialogo diplomático con Venezuela para evitar que se separan.

Por su lado, Ecuador tenía el plan de anexar el departamento de cauca a su territorio, el cual albergaba las provincias de Pasto, Choco, Popayán y Buenaventura o al menos apoderarse de la provincia de Pasto. Para tal fin, Flores convenció a los pastusos que se unieran a Ecuador. Cuando el General Obando se enteró del acontecimiento se movilizó con un batallón desde Popayán y se posesionó en la ciudad. El presidente Mosquera aprobó el acto de Obando e inicio la diplomacia con Ecuador para evitar que se separaran de la Gran Colombia.

Sin embargo, Venezuela y Ecuador no cedieron en su interés de constituirse en Estados separados y unidos en una federación. De modo que el presidente les propuso celebrar una convención colombiana que integrara los intereses y diferencias de todos para resolver la mayoría de ellos.

Por otra parte, las provincias de Neiva, Cúcuta y Socorro se negaban a obedecer la nueva constitución porque no se podía sostener un régimen central cuando los departamentos de Venezuela y Ecuador ya se habían separado como Estados y pedían unirse como federación. Por tal razón, estas provincias solicitaban que se convocara un congreso constituyente para declarar el régimen federal en el país.

Las negociaciones con Venezuela iban por buen camino. Aránzazu afirmaba que el congreso de Venezuela simpatizaba con la idea de unirse a Colombia cómo Estado federado. Desafortunadamente, Simón Bolívar nunca se fue a Inglaterra, se había instalado en Cartagena en donde organizó un ejército para someter a Venezuela al régimen central y volverse a proclamar jefe supremo de la Gran Colombia.

El plan de los partidarios de Bolívar inició usando la desinformación, los argumentos falaces y la manipulación de hechos para exaltar las pasiones contra los venezolanos y el régimen federalista. Asimismo, promovieron un movimiento revolucionario al oriente de Venezuela en el cantón de Rio Chico. Después enviaron armas, municiones y oficiales para revelarse.

Sin embargo, el plan fracasó porque Venezuela sofocó la revolución con el envío de los generales Bermúdez y Arismendi con un gran número de tropas. Tras este revés, Bolívar incitó al Congreso y a sus seguidores a declararle la guerra a Venezuela para proteger la voluntad popular de su pueblo que se había levantado contra el gobierno, que quería conservar la integridad del territorio y el régimen centralista.

Ante la presión política, el Presidente Mosquera respondió que esa revolución no representaba la voluntad popular del pueblo de Venezuela, que una guerra terminaría de quebrar al país y que lo mejor para conservar la integridad del territorio es que de manera pacífica se reúna un congreso constituyente en el que se escuche los intereses de todas las regiones.

Por lo anterior, los seguidores de Bolívar iniciaron una conspiración para derrocar al presidente y establecer a los militares en el poder. La conspiración en Bogotá la lideró el General Rafael Urdaneta, quien contaba con el apoyo del Batallón Callao y los coroneles Jiménez y París.

En Bogotá se encontraban los batallones Callao, Boyacá y Cazadores. Para el momento sólo se sospechaba que el Batallón Callao hacía parte de la conspiración. Por lo que el Presidente Mosquera les ordenó retirarse a Cúcuta para evitar una confrontación dentro de la ciudad con las tropas que apoyaban el gobierno. Durante su marcha se encontraron con el ejército de la conspiración en Gachancipá.

El presidente Mosquera pensó que el Batallón Callao aun le guardaba fidelidad, por lo que ordenó a una caballería bajo las órdenes del Coronel Gaitán y al Batallón Boyacá a unirse al Batallón Callao para enfrenta a la conspiración. La caballería de Gaitán llegó a Zipaquirá el 12 de agosto, pero fueron atacados por el Batallón Callao y emprendieron la retirada para unirse al Batallón Boyacá.

Tras la traición del Batallón Callao, el presidente Mosquera buscó el dialogo con los conspiradores quienes exigieron que se nombrara a Urdaneta ministro de guerra, la retirada de la ciudad de la tropas que apoyaban al gobierno y la amnistía total de todos los sucesos. Mosquera aceptó nombrar a Urdaneta ministro, otorgar la amnistía total y propuso mantener en la ciudad la misma cantidad de tropas entre los que apoyaban al gobierno y los que no.

Urdaneta se presentó ante el presidente ofreciéndole sus servicios para lograr el orden de forma pacífica. Debido a ello, el Presidente le encomendó la tarea de tratar con los conspiradores para que se aplicará la amnistía y se garantizará el orden.

Para el momento marchaban unas tropas de Boyacá hacia Bogotá para apoyar al gobierno. El presidente Mosquera ordenó al Batallón Boyacá encontrarse con estas tropas por el miedo de que fueran emboscadas.

El General Urdaneta informó que había reunido el ejército conspirador en Fontibón para cumplir lo encomendado, pero que los conspiradores se reusaron a pactar la paz y rechazaron la amnistía porque venían tropas del socorro para apoyar a los conspiradores. La conspiración no pretendía mantener a Mosquera presidente y planearon la forma para quedarse con el poder.

El presidente Mosquera reunió una junta de guerra bajo las órdenes del General Vélez del Batallón de Boyacá. De este modo, se ordenó a una columna comandada por el coronel García que marchasen el 26 de agosto para encontrarse con los conspiradores pero que no atacasen hasta que el General Vélez llegará.

Sin embargo, el Coronel García no esperó la llegada del general y atacó a los conspiradores en Puente Grande. Los conspiradores se encontraban en un terreno que habían preparado con trincheras, el Coronel García ordenó que atacasen de frente al ejército conspirador y murió antes de que pudiera llegar a la trinchera, los conspiradores cargaron con su caballería contra las tropas y ganaron fácilmente la batalla.

El presidente Mosquera perdió gran parte de su ejército, por lo que firmó las capitulaciones del 28 de agosto en las que se rindió para que la población de Bogotá no fuera masacrada y saqueada, ni los soldados fueran perseguidos y juzgados.

Rafael Urdaneta derrocó oficialmente al presidente Mosquera el 4 de septiembre de 1830 y queriendo justificar legalmente la transición del poder argumentó que el gobierno de Joaquín era nulo porque su elección fue a la fuerza y no tenía las capacidades para gobernar. Por tal razón, se encargó a Simón Bolívar el mando supremo de Colombia y el General Rafael Urdaneta asumió el cargo hasta que llegara Bolívar a Bogotá.

Varias provincias del país pedían que el general que Bolívar asumiera el gobierno para que reprimiera las subordinaciones en Venezuela y Ecuador. Sin embargo, el General Urdaneta no gozaba con el mismo apoyo y por el contrario era desaprobado, despreciado y odiado. Por ello, el 13 de Noviembre se envistió inconstitucionalmente con facultades extraordinarias y expidió un decreto que permitía emplear todas las medidas para sofocar insurrecciones o incursiones, lo cual propiciaba el abuso de los militares.

Con la publicación de este decreto las provincias cercanas a Ecuador y Venezuela se sublevaron. Las provincias de Pasto, Buenaventura y Popayán se unieron a Ecuador. Por su parte, Urdaneta preparó dos ejércitos para sofocar la sublevación y conquistar Ecuador y Venezuela.

El primer ejercito partió hacía Santa Marta para unirse a Bolívar y luego marchar hacia Riohacha, Venezuela. Sin embargo, Bolívar no pudo unirse por su estado de salud. El ejército logró ocupar Riohacha, pero los batallones fueron mermados por las guerrillas de Venezuela, por lo que no pudieron seguir marchando hacia Maracaibo y sólo pudieron defender Riohacha. Urdaneta se desesperó por la situación y le pidió a Bolívar que asumiera el mando del País. No obstante, el General Bolívar murió en Santa Marta el 17 de diciembre de 1830. 

El segundo ejército se enfrentó contra el ejército de Obando el 1 de febrero de 1831 cerca de Palmira, apenas inició el combate un batallón y un escuadrón de caballería se cambió de bando y se unieron a Obando, por lo que su victoria fue inevitable. Este suceso produjo que todo el departamento del Cauca se uniera a Ecuador.

La fracasada presidencia de Urdaneta acabó con las posibilidades de unificar Ecuador, Colombia y Venezuela en un Estado. El historiador Germán Arciniegas opina que la Gran Colombiana sólo se podía sostener con un sistema federalista, cómo lo hizo Estados Unidos de América. Por el contrario, Bolívar y sus seguidores se encarnizaron en una guerra por sostener un sistema central con un poder ejecutivo vitalicio ocupado por Bolívar.

Mosquera, después del golpe de Estado, se exilió voluntariamente a Nueva York, Estados Unidos. Rafael Urdaneta renunció a la presidencia el 3 de mayo de 1831 y el anterior Vicepresidente, Domingo Caicedo, asumió la presidencia. Caicedo solicitó a Mosquera su regreso a Colombia para asumir la presidencia, pero este se negó por observar que su periodo iba a terminar. El 10 de marzo de 1832 fue nombrado presidente de la República Francisco de Paula Santander, pero se posesionó el 7 de octubre porque se encontraba exiliado del país.

Vicepresidente de la República

Santander le solicitó a Mosquera que volviera y asumiera la vicepresidencia. Para la época, Mosquera era de los pocos líderes con gran influencia que no habían hecho una carrera militar y Santander quería que su gobierno fuera visto como la vocación civil en el Poder. Asimismo, Santander encontró en Mosquera un consejero indispensable. Mosquera aceptó el cargo y se posesionó el 9 de marzo de 1833.

Santander y Mosquera recibieron un Estado en caos. Durante este gobierno se reorganizaron las instituciones y se estableció el Estado de derecho. La educación pública fue una prioridad del gobierno para formar hombres capaces de sacar adelante la nación. Mosquera volvió a ejercer el poder ejecutivo por ausencias temporales del Presidente Francisco de Paula Santander.

Mosquera renunció a la Vicepresidencia el 1 de abril de 1835 porque discrepaba con las políticas de Santander que se inspiraban en las doctrinas de Bentham y por la difusión de esta doctrina en los colegios públicos.

Joaquín escribió artículos en ‘El fosforo’ de Popayán, desde allí defendía las doctrinas de Benjamín Constant, atacaba las de Bentham y mostraba gran interés por la lectura de las obras de Platón, Newton y Locke, Según Prado y Prado (2012).

Presidió la Sociedad de Educación Primaria en Popayán, promoviendo la enseñanza de las primeras letras. Fue presidente del Congreso en 1842 y representante suplente en 1847. Fue comisionado del Estado de Bolívar ante el Estado de Cauca para tratar relación entre los Estados sobre asuntos judiciales, limítrofes y de seguridad mientras se expedida la constitución de 1858.

En 1858 quedó ciego, lo que lo obligó a terminar su vida política y a radicarse en Popayán, en donde se dedicó a la enseñanza y fue subdirector de instrucción pública, rector y profesor de la Universidad del Cauca. Murió en Popayán el 4 de abril de 1878 a sus 90 años de edad. Sus restos reposan en el panteón de los próceres en Popayán.

Bibliografía

Arciniegas, Pedro. “Pedro Gual, Joaquín Mosquera, Hermógenes Maza, Domingo Caicedo”. Revista Credencial Historia No. 245. Mayo de 2010. Bogotá, Colombia.

Mosquera, Joaquín. “Exposición sucinta del gran drama de la disolución de la República de Colombia en el año 1830” en “Recuerdos de dos payaneses sobre la guerra de independencia y la disolución de Colombia”. Universidad Industrial de Santander. 2012. Bucaramanga, Colombia

Luis Prado y David Prado. “estudio preliminar y notas críticas” en “Recuerdos de dos payaneses sobre la guerra de independencia y la disolución de Colombia”. Universidad Industrial de Santander. 2012. Bucaramanga, Colombia

De-Mier, José María. “Joaquín Mosquera y Arboleda y Antonio José de Sucre: diálogo epistolar”. Academia Colombiana de Historia. 2006. Bogotá, Colombia.

De-Mier, José María. “Testimonio de una amistad: Francisco de Paula Santander y Joaquín Mosquera” Academia Colombiana de Historia. Plaza & Janés Editores Colombia. Segunda edición. 1984. Bogotá, Colombia.

Germán Arciniega. Prologo en “Testimonio de una amistad: Francisco de Paula Santander y Joaquín Mosquera” Academia Colombiana de Historia. Plaza & Janés Editores Colombia. Segunda edición. 1984. Bogotá, Colombia.

Mosquera, Joaquín. “Carta de Joaquín Mosquera al Sr. Felipe Larrazábal, autor de la obra titulada: Vida de Bolívar”. Imprenta Metropolitana. 1869. Bogotá, Colombia

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