José Prudencio Padilla, el libertador de los mares

Se cumplen 190 años del magnicidio del almirante José Prudencio Padilla. Es considerado el máximo héroe Naval en la historia de Colombia y el libertador de la costa Atlántica del país. Pese a su trascendental aporte a la independencia del país fue condenado a muerte por razones racistas.

Por: Alejandro García Hernández

José Antonio Prudencio Padilla nació en Riohacha, Guajira, el 19 de marzo de 1784. Sus padres fueron el afrodescendiente Andrés Padilla y la Wayúu Josefa Lucía López. Fue el mayor de cinco hermanos: Francisco Javier, José Antonio, María Ignacia y Magdalena.

Padilla no pudo estudiar en una la escuela porque estás eran exclusivas para los hijos de españoles y criollos. Sin embargo, aprendió a leer y escribir gracias a que un amigo de su padre se ofreció a educarlos. A su vez, su Padre le enseñó a construir embarcaciones y le inculcó su sueño de navegar por el mar, según Fuentes (2000).

Padilla permaneció en su tierra natal hasta que a los 14 años se embarcó en un buque como ayudante de camarote con el sueño de conocer el mundo. En 1803 se unió a la Real Marina Española, a bordo del navío de guerra Juan Nepomuceno. Inició así su carrera como oficial de marina al servicio del rey de España. Por sus aptitudes náuticas se le dio el cargo de contramaestre de navío.

El 21 de octubre de 1805 Padilla combatió en la batalla de Trafalgar, al norte del estrecho de Gibraltar, que terminó con la derrota de los franceses y españoles y el triunfo de la Armada inglesa al mando del almirante Horacio Nelson. Padilla fue hecho prisionero, llevado a Portsmouth, Inglaterra, y obligado a trabajar en la construcción de naves, fabricación y reparación de armas y el levantamiento de fuertes.

En 1808 cesaron las hostilidades entre ingleses y españoles, se firmó la paz y los prisioneros fueron canjeados. Recuperó su libertad siendo enviado a Cádiz. En 1809 el Gobierno Español lo destinó a Cartagena fue designado contramaestre del Arsenal de Cartagena de Indias. Padilla se estableció en el arrabal de afrodescendientes de Getsemaní y en febrero de 1809 contrajo matrimonio con Pabla Pérez Tapia. Posteriormente, Padilla sostuvo relaciones con Anita Romero con quien vivió a partir de ese momento.

Primera parte de la Guerra de Independencia

El 11 de noviembre de 1811 Padilla participó en revolución de Cartagena y suscribió la proclamación de Getsemaní en la que se pidió la independencia absoluta de la metrópoli.

Cómo aún era jefe de del Arsenal de Cartagena, Padilla se encargó de construir buques y preparar a hombres para tripularlos para el ejercito patriota. Las fuerzas que organizó Padilla estuvieron bajo el mando del teniente Rafael Tono y combatieron en el río Magdalena y en las aguas del Atlántico, de acuerdo a Conde (2011).

En 1812 era contramaestre del bergantín Independiente, que pertenecía a la escuadrilla del comandante Pedro Duplin. En 1813 consigue el mando de la embarcación “Ejecutivo”, la cual construyó y entrenó a los hombres que la tripulaban. Con esta embarcación Padilla combatió en el Magdalena bajo las órdenes del General Tono.

Padilla, al mando de la cañonera Concepción, capturó la fragata española Neptuno en las bocas del Atrato, frente a las costas de Tolú. La corbeta conducía a Panamá al general Alejandro Hore, 18 oficiales, 274 soldados, más de 2000 fusiles, equipo, vestuario y correspondencia de gran valor para las tropas patriotas un cuadro de jefes y oficiales de la tropa española. Esta acción militar es considerada como la primera en la historia de la Marina de Guerra Nacional. Padilla fue ascendido a alférez de Fragata y fue nombrado segundo jefe de una flotilla de 400 marineros.

En 1814, Padilla y Bolívar se conocieron en Cartagena cuando parte del ejército venezolano se refugiaba en la ciudad. En 1815 Bolívar planeaba atacar a la ciudad realista de Santa Marta, por lo que le ordenó a Del Castillo a participar con sus soldados en la operación militar y este se rehusó a cumplirla. Bolívar enfurecido retiró sus tropas del Magdalena para poner sitio a Cartagena. Padilla quiso unirse a Bolívar en esta operación, pero Mariano Montilla lo descubrió y ordenó su encarcelamiento por traición. Finalmente fue puesto en libertad para aprovechar sus servicios en la guerra de independencia.

En febrero de 1815, el Rey Fernando VII envió la mayor flota de guerra que hasta el momento había cruzado el Atlántico bajo el mando de Pablo Morillo. La flota contaba con 60 buques y 15.000 soldados.

Padilla fue puesto en libertad y se le restituyó su rango para que colaborara en la preparación de la defensa de la ciudad de Cartagena amenazada por la expedición reconquistadora de Pablo Morillo. Para la época, Cartagena de Indias era la fortaleza militar más poderosa del Caribe y era el símbolo militar de los patriotas.

No obstante, Pablo Morillo era un genio militar que tenía a su disposición un gran ejército que prometía fortalecerse al unirse a las fuerzas realistas que se encontraban en América, superando el número de efectivos que los que se encontraban en Cartagena. Bolívar, al enterarse del gran ejercito que se avecinaba, decidió huir hacia Jamaica.

El 26 de agosto de 1815 Padilla sufrió la derrota bajo las fuerzas del coronel Francisco Tomás Morales y tuvo que refugiarse en las fortificaciones de la Isla de Bocachica.

El 1 de septiembre de 1815, Morillo inició su reconquista con un enfrentamiento directo en Cartagena. Ejecutando la estrategia Julio Cesar en el ‘sitio de alesia’, Pablo Morillo decidió bloquear por mar y tierra a la ciudad para que sus pobladores se murieran de hambre. Después de 105 días la ciudad cayó en las manos de los españoles, lo que marcó el inicio del fin de la primera república colombiana.

El 5 de diciembre Padilla decidió abandonarla y huir por mar hacia Haití con su esposa Pabla Pérez y un grupo de 2.000 personas. El 6 de diciembre Padilla fue el primero en romper el bloqueo sostenido por la escuadra realista y controló temporalmente el canal de Bocachica para permitir el paso de 7 goletas y 6 naves mercantes.

Segunda parte de la Guerra de Independencia

Padilla se alistó en la expedición de los cayos organizada por Simón Bolívar y financiada por el gobierno Afro de Haití. Padilla viajó a bordo de una de las goletas que desembarcaron en Ocumare, al oeste de Caracas, donde se quedó con otros, mientras que Bolívar regresó a Haití ante las amenazas españolas. Padilla hizo parte de las tropas dirigidas por Manuel Piar, el único general afrodescendiente en la época, originario de Curazao y excelente estratega que logró controlar la Guayana y establecer allí el núcleo del ejército de liberación de Venezuela, conforme a Helg (2011).

 A mediados de 1817, Padilla participó en la toma de Angostura contra los realistas, como segundo jefe de una flotilla sobre el Orinoco. En octubre de 1817, Padilla presenció el fusilamiento del General Afro Manuel Piar por orden de Bolívar, quien lo acusó de traición, deserción y conspiración. Sin embargo, Bolívar lo fusiló realmente por razones racistas y para asumir el poder absoluto del ejército independista. Este acto generó la disconformidad de las tropas, pero Padilla logró evitar una insurrección. Por este acto fue ascendido a capitán de fragata. En esta misma época participó como segundo comandante de la escuadrilla de flecheras y cañoneras, al mando de Antonio Díaz, en la campaña del Orinoco, según Helg (2011).

En noviembre de 1818 fue nombrado comandante de las Fuerzas Sutiles del Orinoco, por orden de Bolívar, en reemplazo de su antiguo comandante Díaz. En diciembre de 1819, a bordo del bergantín Congreso de Venezuela, reconstruido en una semana por Padilla y tripulado por 125 infantes de marina, despejó el Bajo Orinoco de la piratería realista, de acuerdo a Ríos.

En la expedición naval del Atlántico, al mando del almirante Luis Brion, Padilla participó como segundo jefe. Carrascal afirma que el 13 de marzo de 1820 la expedición recuperó la península de la Guajira. La escuadra republicana fondeó frente a Riohacha, Brion y Montilla enviaron una intimación al coronel José Solís manifestándole que iban a liberar las costas de Nueva Granada y le pedían que se rindiera. El coronel no aceptó la rendición, pero viendo que no tenía posibilidades de defenderse del asedio, decidió incendiar y abandonar Riohacha. Los republicanos ocuparon una ciudad casi devastada y después de una proclama de Montilla y Brion, muchos habitantes regresaron para unirse a los patriotas.

El 25 de mayo de 1820 Padilla defendió a Riohacha del ataque del General Sánchez de Lima en la batalla de la Laguna Salada, donde salieron victoriosas las tropas patriotas y se selló definitivamente la libertad de Riohacha. Por sus acciones su anciano padre fue puesto preso en Cartagena.

El 11 de junio de 1820, la expedición desembarcó en Sabanilla e inició la recuperación de los pueblos cercanos a Barranquilla. A su vez, Padilla dirigió la reparación y construcción de embarcaciones de río, conforme a Conde (2011).

El 11 de noviembre Luis Brión y Padilla logran ocupar Santa Marta después de un coordinado ataque en el que Brion se encargó de bloquear el puerto de la ciudad mientras Padilla lideraba se combate de San Juan de Ciénaga. En abril de 1821 derrotó al realista José Candamo en Loríca.

El 4 de mayo de 1821, las tropas patrióticas comandadas por Montilla, Brión y Padilla iniciaron el sitio de Cartagena. Las inexorables defensas de la ciudad obligaron a los patriotas a ejecutar la misma estrategia que Pablo Morillo hizo en 1815.

Sourdis (2010) afirma que las tropas colombianas cortaron los suministros a la ciudad. Montilla se encargó de cortarlos por tierra, Brión por mar y Padilla cortó los que provenían del canal del Dique. Sin embargo, Brión abandonó el asedio por mar porque los buques necesitaban reparación y la ciudad quedó abierta para recibir ayuda. Antes esta situación, Padilla decidió bajar por el bajo Sinú y salir al mar. Padilla se movilizó por el golfo de Morrosquillo, la bahía de Barbacoas, el caño del Estero y llegó a la bahía externa de Cartagena, donde esperó el momento propicio para atacar. Durante su camino enfrentó las fuerzas del español Candamo.

Padilla ejecutó su ataque el 24 de junio de 1821, en la noche de San Juan. Se hizo un primer ataque distractor en el playón de Chambacú, mientras tanto sus buques se acercaron a las Naves de españoles en absoluto silencio y sin luz y con el mayor sigilo las abordaron y derrotaron sus guarniciones, según Sourdis (2010).

Los patriotas hundieron el bergantín Andaluz y un bongo tripulado por realista y se apoderaron de otras Naves españolas. De esta forma se derrotó la marina, se ocupó la bahía interna de Cartagena, se cortaron los suministros a las fortalezas de Bocachica y los castillos de San José y San Fernando, los cuales se rindieron a los pocos días. Lograda la total ocupación de la Costa del Caribe se volvió a cortar los suministros a la ciudad. Finalmente, la ciudad se rindió por hambre el 10 de octubre.

Por su actuación fue ascendido al grado de Contralmirante, General de brigada y nombrado comandante del Tercer Departamento de Marina, que tenía jurisdicción sobre la Guajira, el Cesar, Magdalena, Atlántico, Bolívar, Sucre, Córdoba y costas del Atrato hasta el Escudo de Veraguas.

El 5 de noviembre de 1822 inició la campaña de Maracaibo. En marzo de 1823 el general de Padilla enfrenta y derrota la tropa realista venezolana de Tomás Morales. El 16 de junio se dirigió a Maracaibo y logra apoderarse de la ciudad. Por último, el 24 de julio ganó la batalla naval de Maracaibo en la Punta de Palma contra la Real Marina Española comandada por el segundo jefe de las Fuerzas Navales peninsulares en el Caribe, Contralmirante Don Ángel Laborde.

Por estos actos fue ascendido a Almirante y General de la República, se le reconoció una pensión de 3.000 pesos, se le dio una insignia y el vicepresidente Santander expidió el decreto de honores a Padilla atribuyéndole todos los méritos por el triunfo del Lago de Maracaibo. Sin embargo, Padilla consideraba que esos actos eran discriminatorios porque a otros militares se les recompensaba dándoles altos cargos políticos.

Vida política

El 30 de diciembre de 1823 Padilla presenta ante la Cámara de Representantes un proyecto de ley orgánica de la marina de Colombia. Padilla hace énfasis en la importancia de la instrucción teórica y práctica de los aspirantes a marinos, de proporcionar de forma oportuna y adecuada comida, salarios y dotaciones, propone la construcción de arsenales que tengan la capacidad real de abastecer a toda la marina, el alistamiento voluntario, el juzgamiento por una justicia militar y las pensiones a las viudas y a los discapacitados.

Padilla se ganó la gratitud y admiración de sus compatriotas, sobre todo de las clases populares. Gracias a ello, en 1825 logró ser electo miembro del Colegio Electoral de la provincia de Cartagena, donde apoyó la reelección de Bolívar y Santander cómo presidente y vicepresidente porque consideraba que el conflicto entre ellos sólo iba generar un gran conflicto interno que terminaría con la división del país.

En 1826 fue electo senador por Magdalena, cargo en el que fue partidario de los constitucionalistas liberados por Santander y renunció a su pensión de tres mil pesos porque él no había prestado sus servicios a la patria por dinero sino para luchar por la verdadera libertad e igualdad.

Convención de Ocaña

Los Generales Padilla y Montilla fueron grandes enemigos que se unieron temporalmente durante la guerra de independencia debido a que Montilla era racista y a que Juanita Rodríguez lo había abandonado para irse con Padilla. Montilla siempre aprovechó de su posición para humillar a Padilla y difundir la idea de que este quería una guerra de razas. Esto le permitió constituir una policía secreta que perseguir a todos los Afros.

Bolívar invitó a Padilla y a Montilla a defender su constitución autócrata, la cual lo establecía cómo el presidente vitalicio de una federación de repúblicas. Padilla no estaba de acuerdo con el proyecto, sin embargo tuvo que apoyarlo por la tensa situación que Montilla ocasionó al esparcir la idea de una posible guerra de razas. Entre ambos convocaron una asamblea que por la presión militar de Montilla decidió apoyar la toma de poder absoluta de Bolívar, de acuerdo a Helg (2011).

En 1827 Bolívar promovió en el Congreso de Colombia que se convocara una gran convención en Ocaña el 2 de marzo de 1828 para reorganizar el Estado. La nación esperaba que en esta convergerán y se conciliarán todas las diferentes posiciones. Sin embargo, Bolívar pretendía que se le reconociera un poder discrecional sin límites.

En 1828, el general José Padilla se opuso a la constitución de Bolívar porque lo consideraba un proyecto monárquico que ponía en riesgo la libertad, la cual se garantizaba con un sistema popular representativo. Los bolivianos liderados por Montilla comenzaron a perseguir, amenazar, reprimir y a agredir a todos sus opositores. Debido a la persecución política a los santanderistas, el 6 de marzo Padilla decidió asumir de forma arbitraria la intendencia y el mando militar del departamento para defender la Convención de Ocaña y dignificar a los afrodescendientes. Para ello movilizó la Marina y a los soldados que permanecían en la ciudad y los asignó a puestos de guardia, conforme a Helg (2011).

En respuesta Montilla movilizó sus tropas a la ciudad. No obstante, Padilla decidió renunciar para evitar una guerra de razas y abandonó la ciudad. Se dirigió hacia a Tolú a bordo de una goleta y siguió hasta Mompox a caballo, según Helg (2011).

Padilla ofreció sus servicios al presidente de la Convención de Ocaña para defender la Convención. Padilla fue a Ocaña a denunciar las amenazas de Montilla contra la Convención. Sin embargo, en Ocaña no logró obtener el apoyo de los delegados santanderistas, de acuerdo a Helg (2011).

Desanimado, Padilla regresó a Cartagena, a donde llegó el 1 de abril de 1828. De inmediato Montilla acusó a Padilla de promover una guerra racial y por su toma temporal del poder lo apresó bajo el cargo de rebelión y lo envió a Bogotá, a donde llegó el 26 de mayo.

Finalmente, la Convención de Ocaña se disolvió por falta de quórum decisorio porque 21 disputados que apoyaban a Bolívar decidieron no asistir al ver que sus pretensiones no iban a ser aprobadas. Fracasada la Convención de Ocaña, el 13 de junio de 1828 los seguidores de Bolívar se sublevaron en todas las provincias, a excepción de Manatí y Coro, y proclamaron dictador a Bolívar. El 27 de agosto Bolívar produjo el decreto orgánico de la dictadura.

Pena de muerte

Padilla se encontraba en prisión cuando el 25 de septiembre se ejecutó un plan para asesinar a Bolívar. Los conspiradores pusieron en libertad a Padilla queriendo ganarse su apoyo. Sin embargo, Padilla no estaba de acuerdo con los conspiradores y posteriormente se entregó a las autoridades. Pese a ello, por orden de Bolívar un tribunal militar precedido por Rafael Urdaneta y Tomás Barriga Padilla acusó, juzgó y condenó a pena de muerte a Padilla por supuestamente haber apoyado y planeado la conspiración.

Padilla fue fusilado el 22 de octubre de 1828 en la plaza de la constitución de Bogotá, la cual lleva el nombre de su verdugo Bolívar, y su cadáver fue colgado para escarmiento público.

Carrascal afirma que Padilla era famoso por su aporte a la independencia del país. Sin embargo, la élite blanca del país quería mantener su predominio heredado del sistema colonial y consideraban a Padilla como una amenaza a sus intereses porque las clases populares y afrodescendientes lo apreciaban y creían que iba a promover la guerra racial.

La élite blanca reconoció en la Constitución de 1821 la igualdad de los hombres libres nacidos en el país, sin diferencia socio-racial. Sin embargo, se aprovecharon de la antigua jerarquía socio-racial de la Colonia que sólo permitía el acceso a la educación a quienes demostraban su pureza de sangre blanca e implementaron una igualdad basada en los méritos que marginaba a todos los que no habían podido tener acceso a la educación. Esto permitió que muchos de los miembros de la élite blanca que no lucharon en la guerra de independencia conservaran su predominio. A su vez, los héroes militares de la independencia que eran de otras etnias fueron marginados por la misma república que habían contribuido a establecer, conforme a Helg (2011).

Padilla luchó por la concreción de la verdadera democracia e igualdad republicana y en contra de preservar la jerarquía, los privilegios y la dominación de las élites blancas heredadas del sistema de la colonia.

Gossaín (2014) afirma que en 1830 se cumplió el terrible decreto del gobierno que ordenaba que la memoria de Padilla fuera borrada de la historia de Colombia, eliminada de los archivos y desterrada para siempre de todos los registros y documentos.

La memoria de la ejecución de Padilla fue utilizada por los partidarios de Santander contra la dictadura del general venezolano Rafael Urdaneta. En Magdalena apelaron a vengar el sacrificio de Padilla. En dos meses ganaron todo el Departamento de Magdalena a la causa de Santander, terminando por tomar Cartagena después de otro sitio y forzando a Montilla a regresar a Venezuela, según Helg (2011).

La Convención Granadina de 1831 rehabilitó su memoria, eximiéndolo de los delitos de los que se le acusaba, conmemorando su memoria como un héroe de la patria y reconoció una pensión a su viuda Pabla Pérez. Esta decisión se confirmó por el Consejo de Estado en 1833 a través de un decretó que rehabilito oficialmente al héroe.

Los restos de Padilla fueron conducidos a la bóveda de Santa Rita en Santa Fe de Bogotá, donde permanecieron noventa y cinco años hasta que fueron trasladados a la Catedral Nuestra Señora de los Remedios de su natal Riohacha en 1923. Hoy en día es la figura más representativa de los guajiros.

Bibliografía

Ríos, Gilma. “José Prudencio Padilla”. Biografías Biblioteca Virtual del Banco de la República. http://enciclopedia.banrepcultural.org/index.php?title=Jos%C3%A9_Prudencio_Padilla

Carrascal, María. “Padilla el héroe de dos razas”. Historia Locales. Guajira. Ministerio de Educación Nacional. República de Colombia. file:///C:/Users/oalej/Downloads/6.guajira-padillaelheroededosrazas.pdf

Gossaín, Juan. “Historia de una monstruosa infamia, José Padilla: el libertador del agua”. Armada Nacional. República de Colombia. 23 de Julio de 2014. https://www.armada.mil.co/eng/node/14291

“Biografía del Almirante José Prudencio Padilla”. Armada Nacional. República de Colombia. 23 de Julio de 2012. https://www.armada.mil.co/eng/node/6745

“José Prudencio Padilla, el Primer Héroe Naval”. El Tiempo. 23 de Julio de 1997. https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-645003

Carrillo, Magali. “El General Padilla José Padilla: Entre el Heroísmo Naval y la Acción Política” en “José Padilla, Militar y Político”. Expedición Padilla. Ediciones Unitecnólogica y Uniatlántico. Cartagena y Barranquilla. 2012. https://issuu.com/milenapinzonrincon/docs/cuadernillo-ep2

Sourdis, Adelaida. “Los últimos días del gobierno español en Colombia”. Memorias N°13. Barranquilla. Noviembre de 2010.

http://www.scielo.org.co/pdf/memor/n13/n13a04.pdf

Conde, Jorge y Helg, Aline. “Padilla Libertador del Caribe Grancolombiano”. Expedición Padilla. Ediciones Unitecnólogica. Cartagena, Colombia. 2011. http://www.red-redial.net/doc_adj/4659-expedicion-padilla.pdf

Helg, Aline. “El general José Padilla: un itinerario militar y político en la construcción de la Nueva Granada independiente”. Universidad de Ginebra. 1 de octubre de 2011.

Fuentes, Blanca. “Dos vidas paralelas: Bolívar el libertador, el almirante Padilla”. Fondo Mixto de Cultura. Guajira. 2000.

Gómez, Pedro. “Limpia y transparente es la vida de Padilla”. Boletín de historia y antigüedades No. 745. Bogotá. 1984.

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