Francisco Antonio Zea, el botánico que luchó por la independencia de Colombia

El 28 de noviembre se cumplen 195 años de la muerte de Francisco Antonio Zea, un científico y político de Colombia que soñó por la independencia de su país y por el uso de la botánica en la agricultura, la industria y el Comercio. Su gran reconocimiento internacional fue clave para la buena imagen de la independencia en el interior y exterior del país.  Logró cumplir todos sus sueños, pese a todas las penalidades que sufrió

Por: Alejandro García Hernández

Francisco Antonio Zea nació en Medellín el 23 de noviembre de 1766, en una época de desempleo, restricciones al trabajo y altos impuestos. Su familia pertenecía a un grupo de vascos que colonizaron Antioquia. Su padre, Pedro Zea, se desempeñó en algunos puestos de importancia en la Villa de la Candelaria de Medellín y en Santa Rosa de Osos.

Francisco Antonio Zea

Retrato de Francisco Antonio Zea junto a ilustración de Zea y Antonio Nariño en la imprenta.

Francisco realizó sus primeros estudios en Medellín, a finales del siglo XVIII cuando reinaba un ambiente de miseria e inconformidad en la Nueva Granada y se castigaban a quienes manifestaban su inconformidad con el régimen.

Estudió en el Real Colegio y Seminario de Popayán, en donde el humanista José Félix de Restrepo educó a grandes personajes que contribuyeron con la independencia de Colombia, tales como Francisco José de Caldas, Camilo Torres, Joaquín de Caycedo y Cuero, Francisco Ulloa y José María Cabal.

Los rectores José Matías de la Plaza y el ecuatoriano Grijalba en el seminario estaban revolucionando los métodos de educación. Los cambios estaban acordes con la reforma educativa propuesta por Antonio Moreno y Escandón, y aprobada, los científicos José Celestino Mutis y Félix de Restrepo, y el virrey de Nueva Granada. Francisco finalizó sus estudios en 1785.

Francisco partió para Bogotá en 1786 a estudiar en la facultad de jurisprudencia del Colegio de San Bartolomé. Allí solicitó y le fue otorgada la beca para sus estudios. Durante los primeros meses de su internado vivió en la mayor pobreza y se enfermó seriamente. Fue despedido por el rector, pues no tenía con qué pagar la modesta pensión y continuó con sus estudios gracias a la ayuda del antioqueño Gabriel Muñoz.

En el Colegio San Bartolomé le fue adjudicada una cátedra, gracias a la cual pudo mejorar su situación económica y continuar con sus estudios.

El 11 de noviembre de 1791, con apenas 24 años, fue nombrado segundo agregado de la Expedición Botánica, por recomendaciones de José Celestino Mutis quien reconocía su labor académica. De esta forma, Francisco abandonó su carrera como abogado y su cátedra para ser discípulo del botánico.

Francisco se entregó totalmente a la botánica, una ciencia que para él debía buscar la forma en las que las plantas se usaran para sacar provecho en la economía, la agricultura, la industria y el comercio, conforme a Ortiz (1966).

En Santafé había gran agitación intelectual a finales del siglo XVIII. El 9 de febrero de 1791 apareció el primer periódico granadino, la Expedición Botánica estaba en pleno desarrollo y afloraban las tertulias en las que se hablaban de política y de botánica. Personajes como Manuela Santamaría de Manrique, José Celestino Mutis, Manuel del Socorro Rodríguez, Jorge Tadeo Lozano, Pedro Fermín de Vargas, Antonio Nariño, Camilo Torres y Francisco José de Caldas ejercían gran influencia, según Córdoba.

Francisco también se preocupó por la crítica situación política de la colonia. Con el seudónimo de Hebéfilo publicó artículos en ‘El Papel Periódico’ en los que criticaba y reclamaba un cambio radical en los métodos de enseñanza, en la selección de los maestros que se practicaban principalmente en los colegios San Bartolomé y Santo Tomás y proponía la enseñanza de las ciencias, las artes, la literatura y el comercio, de acuerdo a Córdoba.

Francisco fue socio de El Casino Literario, centro patriótico organizado por Antonio Nariño en Bogotá en donde discutían académicos, científicos, periodistas y viajeros ilustres, portadores de la nueva ideología social de la Ilustración, conforme a Córdoba.

El Casino Literario se dedicó a publicar obras de autores antiguos y modernos, Francisco tradujo muchas de estas del inglés y del francés, hasta que publicaron la declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, traducida del francés por Nariño, que produjo el cierre del Centro y la detención de sus integrantes, según Córdoba.

Francisco se encontraba en Fusagasugá como segundo director de la Expedición Botánica. En esta población fue capturado en agosto de 1794 por el delito de “sedición intentada” por la traducción de los derechos del hombre. Después de más de un año de proceso los exintegrantes del centro fueron condenados a 10 años de prisión y desterrados a España el 3 de noviembre de 1795.

La vida en Europa

Francisco llegó a Cádiz el 18 de marzo de 1796 y estuvo en la cárcel por 3 años hasta que le dieron la ciudad por prisión. Finalmente, el 21 de julio de 1799 el Consejo de Estado dictó una sentencia de revisión del proceso en la que absolvió a los procesados y declaró su libertad. Sin embargo, a Francisco se le negó el regreso por ser considerado un peligro para la sociedad.

Según Ortiz (1966), Francisco consiguió que se le pagaran los sueldos dejados de percibir desde el momento de su captura y en enero de 1801 logró trasladarse a París para estudiar química. De acuerdo a Córdoba, en París le confiaron una misión científica con buena paga. Proyectó la construcción de un Museo de Ciencias Naturales y una Escuela de Minería. También se hizo amigo de Cuvier, Alejandro de Humboldt, Pedro Audoin, Pedro Simón Laplace y el neogranadino Francisco Miranda.

En 1802 redactó el “Proyecto de reorganización de la Expedición Botánica”, opuesto a la concepción de Mutis, cuestionaba el papel social de la Botánica, su utilidad para la agricultura, la economía y las artes. En su concepto, los descubrimientos debían servir para formar granjas experimentales y cimentar una agricultura científica, conforme a Córdoba.

Con dicho objetivo realizó cuantiosos gastos construyendo un gabinete completo de química y contrató los servicios del profesor de química Antonio D’Arnaud para aprovechar el trabajo de Mutis, introduciendo y perfeccionando en el comercio los productos vegetales y minerales de la Nueva Grana y así transformar su economía. Por último solicitó el permiso y la financiación de España para ir a Nueva Granada y adelantar este proyecto, de acuerdo a Ortiz (1966).

Desafortunadamente, Francisco tuvo que esperar eternamente para que su proyecto fuera aprobado porque el Rey no quería perder su talento. Mientras tanto, España lo nombró el 13 de enero de 1803 como segundo director de Jardín Botánico de Madrid bajo la tutela del sabio Cavanillas y el 17 de septiembre de 1805 fue sucesor del sabio en la dirección del Jardín. En este llevó a cabo algunos de sus proyectos.

Francisco ganó fama en la prensa política colaborando con los diarios ‘El Mercurio’, el de mayor circulación de la península, muy crítico, y en ‘La Gaceta’. En 1806 se casó con la francesa Felipa Meilhon en Cádiz, con quien tuvo dos hijas.

Francisco fue el científico consentido de España que no querían dejar ir, su prestigio lo posicionaba sobre otros científicos españoles, hasta que Napoleón Bonaparte invadió a España en 1808. A partir de la dominación de Bonaparte, Francisco abandonó sus estudios de Botánica para convertirse en político, declarándose ‘afrancesado’.

Tras la matanza en Madrid del 2 de mayo de 1808 y la caída del español Manuel Godoy, que motivaron la abdicación del rey Carlos IV en favor de su heredero don Fernando, se constituyó la Junta de Bayona. Francisco aceptó ser miembro de la Junta como representante de los americanos. Esta junta formó la nueva Constitución de la monarquía de España.

Francisco se ganó el favor de Rey intruso y fue nombrado ministro del Interior y luego gobernador de la ciudad de Málaga hasta que los franceses fueron expulsados en 1813 y huyó con su familia a Londres y luego a París. Según Córdoba, en América se le consideró traidor a Fernando VII y sus bienes fueron embargados, junto con los de sus padres.

La lucha independentista 

Francisco salió hacia América en 1815 para colaborar con la causa independista. Acompañó a Bolívar en la expedición de los Cayos y en las Guayanas, centro de operaciones de los patriotas.

Bolívar nombró a Francisco intendente de Hacienda de los Estados de la Confederación de la Nueva Granada y Venezuela el 12 de febrero de 1816. Fue nombrado suplente de Bolívar en el Congreso de Venezuela el 8 de mayo de 1817 y conquistó Angostura junto a Bolívar el 19 de julio de 1817.

Francisco reemplazó a Bolívar como ejecutor de proyectos civiles el 22 de noviembre, cuando Bolívar se fue a pelear contra el pacificador Pablo Morillo. Por sus actuaciones allí fue considerado por algunos como muy bondadoso y manirroto, especialmente en el pago de sueldos, según Córdoba.

Francisco fundó con Simón Bolívar el periódico el Correo del Orinoco y lo dirigió desde el 27 de junio hasta el 10 de octubre de 1818. El periódico buscaba difundir las ideas y sentimientos patriotas.

En su artículo “Mediación entre España y América” del 8 de agosto de 1818 expuso que España tenía la intención de mediar con América para sostener la soberanía en el continente. Sin embargo, argumentó que eso era inaceptable debido a que América, antes de la independencia, había exigido mejores condiciones sociales, políticas y económicas a España y este las negó con una conducta injusta, altanera y petulante.

Por ello América hizo uso de su derecho natural de declararse independiente y libre. Ante lo cual España emprendió una infame empresa que instauró el régimen de terror de Pablo Morillo y que cerró toda posibilidad de reconciliación entre América y España

Por el contrario, Francisco reclamó que España debía reconocer la independencia de América, de otro modo se lucharía una guerra a muerte que afectaría a ambos continentes y en general a la humanidad.

Francisco fue nombrado presidente del Congreso de Angostura de 1819, en el que se formó la Gran Colombia, pero tuvo serias dificultades por la negativa de los militares venezolanos a ser mandados por un civil y menos por un granadino, por lo cual renunció el 7 de septiembre. Al ser constituida la Gran Colombia en diciembre de 1819, fue elegido vicepresidente, es decir segundo al mando después de Bolívar.

Embajador de Colombia en Europa

Debido a que ya había cumplido su sueño de colaborar con la independencia de Colombia, Francisco se decidió servir a su país en la diplomacia y fue elegido como ministro plenipotenciario de Colombia para obtener el reconocimiento de los gobiernos de Estados Unidos y Europa, y para tramitar un crédito de entre 2 y 5 millones de libras esterlinas para cubrir las deudas, fomentar la agricultura y el desarrollo del país.

Sin embargo, su misión de tramitar un empréstito extranjero fue muy criticada, especialmente por Jerónimo Torres. Según Marco Fidel Suárez, le faltaba pericia diplomática y no era versado en asuntos de la hacienda y del comercio, de acuerdo a Córdoba.

El origen de la deuda externa colombiana estuvo en la necesidad de sostener los ejércitos y proveerlos de armas y equipos para enfrentar a los españoles, conforme a Junguito (1990).

El ejército patriota había tramitado empréstitos extranjeros que no había pagado. Lo cual deterioró la confianza de la recién constituida Colombia. Por lo tanto, Francisco tenía que demostrar que el país era una nación próspera, con potencial comercial y económico suficiente para atraer a las naciones europeas y para cubrir sus obligaciones, según el Banco de la República (2011).

Francisco tuvo que reconocer las obligaciones externas contratadas en la lucha de independencia firmando un acuerdo en 1820 con los representantes de los acreedores ingleses. Sin embargo, fue criticado por esta actuación porque para algunos reconocer deudas no hacía parte de sus poderes.

En 1822 publicó en Londres un libro para mermar el descrédito en que estaba la Campaña Libertadora en Europa. El libro trataba sobre la geografía, fauna, flora, riquezas, guerras e historia de Colombia. Fue editado en inglés y en español para que sirviera como carta de presentación en tan complicada misión, de acuerdo a Córdoba.

Según Franco (1880), Francisco logró que los gobiernos extranjeros reconocieran la independencia de la Patria y su potencial económico, a través de notas diplomáticas que muestran su habilidad diplomática, su brillante escritura y su pensamiento. Conforme a Suárez (1883), Estados Unidos de América reconoció la independencia de Colombia en abril de 1822.

Finalmente, Francisco pudo captar la atención de un prestamista y firmó en París en marzo de 1822 el primer préstamo externo de Colombia con el prestamista ingles Herring, Graham & Powles por el valor de 2 millones de libras esterlinas, respaldada por las rentas de las importaciones y exportaciones, los derechos provenientes de la minería, la explotación de las salinas y el tabaco. Las condiciones de pago eran con intereses al 0,5% mensual, pagaderos semestralmente, cuyo primer pago se realizaría en noviembre de 1822.

Francisco, con autorización de su gobierno, cumplió con su sueño de contratar una misión científica para el conocimiento y explotación racional de las riquezas del país que contó con la ayuda de los ilustres Cuvier, Boussingault, Gaudet, Roulin y Rivel’o, de acuerdo a Ortiz (1966).

Francisco llegó a Londres el 20 de junio para que Inglaterra estudiará la viabilidad de firmar un tratado de comercio con Colombia y establecer oficialmente las relaciones comerciales.

Francisco murió en Londres el 28 de noviembre de 1822 a los 56 años. Fue enterrado en la abadía de San Pedro y San Pablo en Bath el 4 de diciembre y posteriormente sus restos fueron trasladados a la ciudad de Medellín y depositados en el Cementerio de San Pedro de la misma ciudad.

Francisco Antonio Zea hizo parte de una generación de intelectuales que pusieron en riesgo sus vidas, riquezas y talentos para superar la crítica situación de la colonia y conseguir la independencia del país.

Bibliografía

Córdoba, Stellan. “Zea, Francisco Antonio” Biografías Biblioteca Virtual del Banco de la República

Bolívar, Simón, Torres, Camilo y Zea, Francisco. “Bolívar, Camilo Torres y Francisco Antonio Zea”. Biblioteca Aldeana de Colombia. Editorial Minerva. Bogotá Colombia. 1936.

“Primer préstamo como nación independiente: “El empréstito de Zea””. Arte y Numismática. Museos del Banco de la República. Bogotá, Colombia. 2011

Ortiz, Sergio. “Francisco Antonio Zea y sus actividades científicas”. Boletín Cultural y Bibliográfico volumen 9 número 5. Biblioteca Luis Arango. Colombia. 1966.

Junguito, Roberto. “Renegociación de la deuda externa y déficit fiscal en el siglo XIX”. Revista Credencial Historia No. 9. septiembre de 1990. Bogotá, Colombia.

Torres, Leidy. “Correo del Orinoco (1818-1822)” en “Prensa y opinión pública del siglo XIX”. Programa Nacional de Investigación: Las Culturas Políticas de la Independencia, sus memorias y sus legados: 200 años de ciudadanías. Universidad Nacional de Colombia. Bogotá, Colombia.

Franco, Constancio. “Francisco Antonio Zea” en “Rasgos biográficos de los próceres i mártires de la independencia”. Imprenta de Medardo Rivas. Bogotá. 1880.

Marco, Suarez. “Francisco A. Zea”. Papel periódico ilustrado volumen 2 número 41. 15 de mayo de 1883. Bogotá, Colombia.

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