La lección de periodismo de Santos en la premiación del Nobel

Una periodista de RCN le preguntó al presidente Juan Manuel Santos si el Nobel había sido comprado, debido a intereses noruegos. Ante el cuestionamiento, en una conversación con medios colombianos, el dirigente pidió responsabilidad, contexto, sentido común y sindéresis de realidad a los reporteros.

 Por: Sergio García Hernández

Juan Manuel Santos viene de una familia de periodistas. Fue subdirector del periódico más importante del país, El Tiempo, que hasta hace pocos años les perteneció a sus parientes, quienes incluso en su momento le cobraron con su salida de ese diario, al ahora presidente, el combinar la política con el periodismo, según cuenta su hermano Enrique Santos, en una entrevista que publica María Isabel Rueda, en su libro Casi Toda la Verdad.

Ese pasado del presidente le ha permitido conocer el periodismo. En algún nivel, el jefe de Estado conoce un oficio, que tiene la responsabilidad de informar a su sociedad, de vigilar al poder, de brindar elementos a la ciudadanía para que participe en la construcción de una opinión pública que promueva la democracia, la libertad de expresión y el debate de las ideas. Al menos eso se enseña en las facultades de comunicación de las universidades del país.

Por eso, la lección de periodismo de Santos, luego de una pregunta que le lanzó una reportera de RCN, es un hecho que tendría que criticarse, pues el presidente representa el poder, ese ente del que el oficio de informar debe ser independiente.

Sin embargo y contrario a lo que la lógica señala, la clase de periodismo del presidente además de necesaria, evidencia que hay sectores de la prensa nacional que se deben resignar a una cátedra de quien, en vez de su profesor, debería ser parte de su sujeto periodístico, que se conforma a partir del desenmascaramiento de la realidad y la búsqueda de la verdad.

El jefe de Estado se molestó con la periodista de RCN, pues la reportera le preguntó, en la entrega del Premio Nobel y en frente de la primera ministra de Noruega, Erna Solberg, qué respondía a sus opositores en Colombia que dicen que el premio Nobel fue comprado por intereses noruegos.

Al cuestionamiento, el presidente Santos dijo que sobre él, la oposición ha dicho muchas cosas, como que es comunista, que es un miembro de las Farc, y que es aliado de Fidel Castro para introducir una revolución en el país.

Y aseguró que, sin embargo, “lo más absurdo que he oído decir de ese grupo, es que el premio Nobel fue comprado”, por lo que “ese comentario no me merece apreciaciones”.

A su turno, la primera ministra de Noruega interrumpió y aseguró que “uno no puede comprar un premio Nobel de Paz”, y que el escrutinio para definir el ganador, “lo hace un comité con un alto grado de integridad”.

Ante el hecho, el presidente en una ronda de preguntas con periodistas colombianos se refirió a la pregunta de la reportera de RCN y pidió algo que se enseña en primer semestre de comunicación, que se contextualicen las situaciones antes de hacer preguntas, que se apele al sentido común en el periodismo, se tenga responsabilidad y se maneje un poco de “sindéresis de realidad”.

El presidente les pidió a los periodistas colombianos que se contextualicen con información e investigación que vaya más allá de los comentarios del expresidente Álvaro Uribe y la congresista María Fernanda Cabal, y que “los periodistas no pueden ser transmisores de mentiras”.

Más allá de la molestia, la escena dejó a un presidente que tuvo que enseñar periodismo a los reporteros, de quienes se suponen están allí no para ser instruidos por quien deben vigilar sino al contrario, para plantear debates de alto nivel investigativo y no de rumores políticos, lo cual es evidente no sucede, por una falta de comprensión del oficio, como la de la periodista de RCN.

Que Santos haya tenido que referirse al periodismo colombiano, no para defenderse de alguna investigación sustentada o un reportaje que desentrañe los vaivenes del poder, como sucede en otros países, sino para alertarlo e instruirlo deja muy mal parado al oficio en el país.

Se supone que los periodistas deben tener claro cuál es su rol en la sociedad, que debe ir más allá de lo que piensa la indignada periodista de RCN, para quien esa profesión se limita a preguntar a “las fuentes lo que sale en las noticias”, sin cuestionarse sobre la veracidad de la información, investigar, tener elementos de juicio, más allá del comentario de pasillo de un político. Vea: el video de la rueda de prensa

El suceso acontecido en esa rueda de prensa debe invitar a los periodistas a ser verdaderos vigilantes del poder, con juicio, investigación, datos, cifras, y documentos, para no terminar en una clase, por demás acertada, del sujeto que representa una institucionalidad y un poder que el oficio debe comprender en su mayor dimensión, para así informar con calidad a su sociedad.

En Colombia, no puede ser que un presidente sepa más de periodismo y se refiera a esa profesión de manera más apropiada, que el propio periodista que lo cubre, un individuo del que su sociedad espera algo más que ser emisores de comentarios políticos, muchas veces falaces y mentirosos, pues así es la política, más no el periodismo.

Para Colombia es deseable que la próxima vez, sea con su profesionalidad e integridad, el periodista el que dé la lección sobre su oficio y no el presidente de un país, que cada día reclama más una información pensada, y de calidad.

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