El presidente que comprendió que la democracia es más que un voto

Juan Manuel Santos decidió refrendar el nuevo acuerdo de paz con las Farc por medio del Congreso colombiano, luego de que el documento se firme con las Farc este jueves 24 de noviembre en Bogotá. Su discurso se basa ahora en los poderes que le ofrecen las instituciones del país y ya no en argumentos populistas. El jefe de Estado aprendió la lección.

Por: Prospectiva en Justicia y Desarrollo

El cambio de discurso del presidente Juan Manuel Santos, en cuestión de semanas, da cuenta de que su apuesta, en la recta final de su segundo periodo presidencial en Colombia, ya no está ligada a la búsqueda de votos y reconocimiento, a punta de populismo, sino a dejar un legado y apoyarse en las instituciones del país.

De fondo ese es el mensaje que Santos entregó el pasado martes cuando en alocución presidencial confirmó que las Farc están en Bogotá para firmar el nuevo acuerdo de paz este jueves 24 de noviembre, y que el mismo se refrendará vía Congreso de la República.

El presidente argumentó que la decisión de llevar el acuerdo al legislativo y de no exponerlo a otro plebiscito, se debe a que considera que en el Congreso se encuentran representadas “todas las visiones y opciones políticas del país”, así como las regiones del territorio nacional.

Pero la semana pasada, al recibir el premio al Liderazgo para las Américas, que le otorgó el Diálogo Interamericano, dejó ver un lado más humano frente a la derrota que sufrió el primer acuerdo, en el que su gobierno trabajó durante casi cinco años.

El jefe de Estado expresó, luego de recibir el reconocimiento, que decidió someter al plebiscito ese acuerdo, firmado en Cartagena a finales de septiembre, incluso cuando la legislación colombiana le permitía firmar acuerdos de paz y presentarlos al Congreso.

“Pensé que era lo correcto. Aprendí la lección”, dijo Santos.

El comentario que en su momento causó gracia en el auditorio, enmascara una realidad y es que el presidente ‘jugó con fuego’, con un tema clave para el país, como la paz.

Santos buscó sacar el mayor provecho político a un acuerdo que por no verse viable hace algunos años y por su importancia se pensó que tendría total apoyo en el electorado.

El cálculo no le salió al jefe de Estado, quien por poner la paz en el escenario del populismo, terminó exponiendo la negociación con la guerrilla al fracaso.

Santos aprendió la lección. El presidente comprendió que las instituciones en una democracia son tan importantes como el derecho a la participación y a elegir a los gobernantes en una sociedad.

El jefe de Estado comprendió que hay decisiones de Gobierno en donde no puede haber cabida para populismos, que merecen la mayor responsabilidad, liderazgo y apoyo en la institucionalidad, valores que se han posicionado como claves en el direccionamiento de un país, según las recientes teorías del desarrollo del Estado.

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Juan Manuel Santos, presidente de Colombia hasta el 2018. Foto: Presidencia

Santos comprendió que la democracia en más que un voto, conseguido con frases cargadas de emoción.

El jefe de Estado entendió que el camino no era poner la paz en el escenario del populismo, en donde quiso vencer al expresidente Álvaro Uribe en las urnas, con una apuesta en la mesa, como la paz, que no merecía ser dejada a la deriva.

El presidente sí aprendió la lección y ahora usa la institucionalidad del país antes que el discurso bravucón de plaza pública.

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