La andanada de Álvaro Uribe Vélez contra los medios de comunicación en Colombia

El ex presidente descarga sus frustraciones en ataques sin piedad a periodistas, periódicos, y noticieros. Entre sus recientes objetivos se encuentran comunicadores de Noticias Uno, Blu Radio, Vanguardia Liberal y Semana. El ahora senador pasa por encima de la libertad de prensa.

Por: Prospectiva en Justicia y Desarrollo

Álvaro Uribe contra los medios de comunicación podría ser el titular de la temeraria estrategia política del ex-presidente en las últimas semanas.  El opositor número uno del gobierno aprovecha su popularidad y busca desprestigiar el trabajo de los medios de comunicación nacionales.

La meta de esa andanada parece querer que los colombianos no crean en las noticias negativas que sobre él circulan, la mayoría sustentada en datos serios, e imponer una agenda informativa propia, en la que él sea la única fuente válida.

El primer objetivo de los más recientes ataques a la prensa por parte de Uribe, que se han dado en menos de un mes, fue el periodista Julián Martínez de Noticias Uno. El comunicador publicó una nota, a mediados de mayo, en la que se asegura que la Hacienda El Ubérrimo de Uribe y su familia recibió más de 3 mil millones en subsidios durante su gobierno.

La fuente de la noticia es un informe de la Contraloría de 2013 que estudió las inversiones con dineros del Estado en distritos de riego de Córdoba y Atlántico.

Según la nota de Noticias Uno, de los 15 mil 965 millones de pesos que se invirtieron en el distrito Mocarí en Córdoba, le correspondieron 3 mil 297 millones a la sociedad agropecuaria El Ubérrimo S.A.S. de propiedad de Uribe y su familia, gracias a la extensión de su finca con predios baldíos de la nación que quedaron en su propiedad.

La investigación del periodista, contrastada y basada en un informe de la Contraloría, desató la furia de Uribe, que llamó a Martínez “Pro Farc”, y catalogó la información de “infundio”.

Por sus palabras, la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) denunció que Uribe “estigmatizó” al periodista de Noticias Uno al decirle “Pro FARC” lo cual lo sitúa en una situación de riesgo.

“Este señalamiento, sobre el cual Uribe no presenta pruebas, supone que el reportero pertenece o simpatiza con un grupo armado. Algunos podrían interpretar esto como un aval para agredir al periodista”, subraya la FLIP.

tuit uribe

Uribe en el último mes ha lanzado múltiples trinos contra el trabajo de periodistas. Foto: b.wu

El caso de Martínez no es el único de la estrategia de Uribe de señalar a la prensa cuando una situación que aparece en medios le afecta. El periodista Daniel Samper de la revista Semana, que se ha caracterizado por la sátira en sus columnas, y desde los últimos 2 años por su incursión como ‘Un youtuber de 40’, debido a sus opiniones fue tachado por Uribe de “bandidito” y “payaso”.

Samper le respondió con un video en el que le pregunta qué es ser un payaso a David Larible, ganador de reconocimientos internacionales por ser el mejor payaso del mundo. Ante la respuesta de Samper que resaltó a quienes se dedican a sacar risas, Uribe volvió y arremetió, pero esta vez sin decirle payaso.

“Un maltratador de niños, Daniel Samper Ospina, que se las tira de payaso, ofende a esta profesión que noblemente entretiene a los niños”, publicó Uribe en redes sociales.

Frente a ello, Daniel Samper instauró una acción de tutela ante el Tribunal Superior de Bogotá, para que se concediera el amparo a su derecho fundamental al buen nombre. Dicho tribunal ordenó al ex presidente a que se retractara de sus afirmaciones.

Uribe decidió acatar el fallo de tutela con la perspicacia que le caracteriza. En primer lugar, dijo que el periodista no es un violador de niños y que no quiso acusarlo de violación física o sexual de niños.

Posteriormente, contra-atacó al periodista diciéndole que era un violador de los derechos de los niños, por sus sátiras y publicaciones de fotos de menores desnudas, y violador de los derechos de las mujeres y personas con discapacidad por sus menciones denigrantes.

En otro caso, la andanada de Uribe puso como blanco a Felipe Zuleta, a quien un portal uribista que rara vez referencia fuentes lo expuso como una de las personas que facilitó la entrega del video a Semana de la reunión del candidato presidencial de 2014, Óscar Iván Zuluaga, con el hacker Andrés Sepúlveda.

Por esa información, que es contada por el portal uribista sin mayor referencia a sus fuentes, Uribe no ha parado de trinar contra Zuleta, a quien lo llama “mentiroso”, “donante” y sobre quien pone en tela de juicio su capacidad como periodista. “¡Será que a los voceros del gobierno, el señor Zuleta y compañía, les interesa denunciar la nueva ola de secuestros!”, puso en Tuiter un enfurecido Uribe.

Otra acción contra la prensa por parte  de Uribe la soportó la subdirectora del periódico Vanguardia Liberal, Diana Giraldo, quien luego de escribir una columna, recibió una carta del Centro Democrático, partido político que lidera el ex-presidente.

En la carta, dirigida al director de medio, Sebastián Hiller Galvis, el Centro Democrático le da una cátedra sobre cómo hacer periodismo en donde lanza frases como “no se pueden considerar ataques a los periodistas la defensa de la verdad. Y eso es lo que ha hecho el ex-presidente Uribe, quien siempre ha puesto la cara y ha explicado al país, siempre aportando pruebas, las infamias que pretenden indilgarle”.

La carta está escrita con frases elocuentes pero que dicen poco como esa, frente a una columna de opinión de una periodista preocupada por la libertad de prensa en el país, en lo que parece más una movida para silenciar opiniones que no gustan al ahora congresista Uribe.

A los ataques de Uribe contra periodistas se le suman frases del ex-presidente que apuntan a poner en la opinión pública en tela de juicio el rigor y trabajo de medios de comunicación como Semana y El Espectador.

Frente a una nota que retrataba un posible error de Uribe y curioso tuit del ex-presidente que decía “criminales atracan y roban a una familia en Quirama, que iban en busca de una caleta mía”, la reacción del ahora senador fue desprorcionada, sacó su equivocación del contexto de lo curioso y con furia escribió “espero que los atracadores y sus instigadores encuentren mi caleta, escondrijo, miden por su condición”, y añadió “Semana también instiga a los criminales a delinquir en busca de la caleta, escondrijo, que no tengo ni acostumbro @RevistaSemana”.

Por su parte, contra el Espectador, Uribe lo que hizo fue poner en tela de juicio su trabajo. El ex-presidente con ironía aseguró “qué diría El Espectador si narcotráfico, extorsión y caída economía fueran de mi gobierno”.

Con ese panorama, Colombia se encuentra con un líder político que resultó ganador en la más reciente contienda electoral -la del plebiscito-, enfurecido con la prensa, que sin tener a un partidario suyo en la presidencia arremete contra ella, y que sin el poder del Ejecutivo pone a hablar a sus millones de seguidores de lo malo que es el periodismo por poner al descubierto sus intereses más ocultos.

Si esto es como senador en la oposición, cómo actuaría Uribe si tuviera en el asiento presidencial a un amigo suyo, complaciente y defensor de sus andanadas.

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