Las protestas de 65 representantes a la Cámara del Partido Demócrata con su inasistencia a la posesión del nuevo Presidente, las manifestaciones de ciudadanos en Washington, y los silencios entre frase y frase en el primer discurso del magnate como Jefe de Estado, son muestras de los límites que ya pone la institucionalidad norteamericana al nuevo inquilino de la Casa Blanca.